por Valeria Kamenet | Sep 22, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Los pasos blanquean
mi volumen de antorcha.
El cielo se abre
entre las casas mojadas.
Los ojos se cierran
en la tarde descalza
de nudos impermeable.
Puedo ver como vacían la lluvia
las nubes que desarman las sombras,
subiendo por los vidrios
abriendo las casas.
Con su volumen de fuego
la desparraman hacia la tarde,
que se queda…
estacionada en una mancha.
por Valeria Kamenet | Sep 22, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Quisiera encontrar la cúpula del aire…
entre mis dedos de viento enrarecido.
Y mis uñas se clavan fijas
en hidratos de plomo.
Porqué los rasguños llegan
vestidos de colchones blandos
que superan la vida,
que recubren el alma
por los besos y los pasos,
por las letras, por el aire.
Hacia donde te arrastra
esa red pegajosa y blanca
refugiada en tus giros de materia gris,
presa de mentiras.
Superando los incendios
de leños y calles blancas,
de alfombras en caramelo
y ventanas quietas,
de noches de flor extraña
en el incienso azul,
como el sol entre las hojas
y la luz en el agua
de una música dormida.
Es hallando todo en tu interior,
afuera sólo hay redes
con mareas de harina y cigarrillos
que palpitan furiosos por dormirte.
Hasta que sepas que ellos no existen,
que en ellos no está la vida,
y que es tu materia gris
quien tiene que dejar de inventarlos…
…para que nazcan los sueños.
por Valeria Kamenet | Sep 22, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Vuelvo a enseñarme el camino…,
hasta que sepa que ya no hay caminos
para seguir
más que decidirse a vivir…
…como los pájaros.
Vuelvo a creer que tal vez haya poesía…,
cuando no hay más poesía
que la angustia saliendo…
Vuelvo a tirar de la danza…,
que no quiere prestarme sus manos,
pero ella no tiene manos
porque una y otra vez
vuelven a nacer.
Y vuelvo a decirme tantas cosas
creyendo olvidarlas algún día,
que nada recupera
al dolor.
Vuelvo a buscar la dicha
en esta opresión infinita,
con miedo a salir
de este pánico inmotivado,
de esta saciedad mutilada
por deseos crecientes
que se empujan en el fondo de un mar.
Creo reconocer algunos…,
cuando no hay ventajas para encontrarlos
mientras esté dormida…
…de contención espasmódica.
…Cómo lograrlo…
por Valeria Kamenet | Sep 22, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Qué inconstancia de sabidurías.
Si tan sólo supiera qué quiero
no tendría el pestañear de los siglos
…entre lluvia y dolor.
Todo es calor cuando ella está volando…
Y todo lo abarca más allá de la sien,
…y todo lo transforma…
Y por un momento me pierdo
en aquella inmensidad.
Viene el Universo buscando
en mi alma de luz,
y su noche me abraza
en los círculos del cuerpo,
con las vértebras partidas
y los nervios dormidos.
Cada poro es el retoño
en busca de una estrella.
Y me pierdo…
teniéndome tan cerca,
y me pierdo encontrando aquella vida.
Y después de algunos días…
…me cuesta partir.
por Valeria Kamenet | Sep 22, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Necesito remontarme hacia ese ser
que quiere salir de mí… y no se anima.
Golpes secos que azotan incesantes
anestesias azules…
…en todas las semillas.
Necesito arrancarlas de su tierra húmeda
para que transpiren en el arco del sol,
y me flechan los ojos,
las hierbas que crecen
más allá de los muros del mundo.
Son esos muros del mundo
los que están postergando
la emancipación de los cuerpos.
Son esas tinieblas azules
las que van reemplazando
los espacios vacíos.
Los humos anestésicos
de hambre y cielo
no te dejan salir.
Más alla de las calles,
de los viajes, de las manos;
más allá de las hojas,
de las musas y las voces;
está tu ser, pidiéndote…
por Valeria Kamenet | Sep 22, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Mis ojos se asustaron
de tu paso detenido.
Mis piernas se enroscaron
en la noche de tus ojos.
Mis manos se entumecen
en la selva de tu pelo,
mi pelo se erizó
cuando sintió tus manos.
Me da vértigo tu cuerpo
de fantasma aparecido
tan claro y humano
tan de flores perfumado
y de tajos herido.
El frío nos separa al encuentro,
un cementerio de partes juntadas;
tu ser se embalsama
en un día que pasó.
Juego con tus marcos ausentes,
vos barrés mis presentes
y me acuesto en la isla.
Lleno mi garganta de agua
y mi corazón de agua
pidiéndole perdón a mis manos,
a mis ojos, mis piernas.
Callo de fuerza
en tu presencia excesiva,
exhausta de enjambres negros
y noches recién mordidas.
Espero tu cantar angustioso
tu pelo olvidado,
tus cenizas recién paridas.
Sólo ahora te estoy llorando
sólo ahora te estoy secando.
Y abrazo mi cuerpo
mutilado de informes,
encendido de plumas
que vuela en las calles…
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