Palermo viejo, calle Serrano,
y otras pequeñas, casi zaguán,
donde el sol quema, pulverizado,
se lleva al tango que no vendrá.
Tu calle espera, triste y vacía
un bandoneón, una luz tenue
y tu risa junto al portón.
El pasto crece.
Tu calle espera, mira ese cielo,
busca el pasado en algún rincón;
bajo la tierra quedó el tranvía,
tango dormido y algún amor.
Calle de siesta tibia y oscura.
Calle pesada,
ya derrumbada por el presente;
y dónde está tu perfil porteño,
ese toque de melancolía,
si cuando mirás el cielo
sube el recuerdo por tus paredes.
Yo no te encuentro, ya ni te busco;
cuando voy llorando estás;
es mi voz la que está llorando…
También espero…,
que sobre mi empedrado
un tango venga a dormir.
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