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Salto las barreras del sueño.
Ya no es mi cabeza
ni mil cabezas juntas;
ahora son miles de células
como enanos por senderos,
que en infinitas carreras
cantan en versos sus coplas lindas;
mariposeando juntan estrellas,
incendian cielos.
Dentro de mí la fuerza interna,
la iniciativa, de entrega y miedo,
superan baches, olas inmensas,
circundan barcos, arman veleros
que van al viento,
y con muchos bríos
siguen el juego sin un destino.
Mil células de hielo
caminan sin camino.