por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | 1984, Lírica Adolescencia
Nace nuevamente el cielo cálido,
tras él una rama transparenta sus hojas.
Su savia penetra e hincha el aire.
El sol planta su fuego en la tierra mojada
de un otoño antes, frío.
El espacio fogoso se eleva con la gente
y llena los ojos de primavera.
Savia pensante que naces en las flores.
Tus flores literales que ahora festejan.
Naces en sus vientres
y te desarrollas dulcemente.
Primavera que llegas del espacio al mundo
en un cometa de luz y energía,
y propagas tu fuerza en los seres vivos
para encontrar positivo el camino de la vida.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | 1984, Lírica Adolescencia
Palermo viejo, calle Serrano,
y otras pequeñas, casi zaguán,
donde el sol quema, pulverizado,
se lleva al tango que no vendrá.
Tu calle espera, triste y vacía
un bandoneón, una luz tenue
y tu risa junto al portón.
El pasto crece.
Tu calle espera, mira ese cielo,
busca el pasado en algún rincón;
bajo la tierra quedó el tranvía,
tango dormido y algún amor.
Calle de siesta tibia y oscura.
Calle pesada,
ya derrumbada por el presente;
y dónde está tu perfil porteño,
ese toque de melancolía,
si cuando mirás el cielo
sube el recuerdo por tus paredes.
Yo no te encuentro, ya ni te busco;
cuando voy llorando estás;
es mi voz la que está llorando…
También espero…,
que sobre mi empedrado
un tango venga a dormir.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | 1984, Lírica Adolescencia
Película ficticia,
presagio de mi vida,
impermeable, en las lagunas de mi mente,
imágenes de filtro
que manchan mi presente.
Film sensacionalista,
te veo y te respiro
tus plantas de interiores,
tus patios y tus campos;
vaciando el escondite
del tiempo y el espacio.
Pantalla infinita que late en mi organismo,
el mundo es impreciso
en mis venas de mercurio.
Si brilla el sol interno
se queman, se evaporan,
se convierten en sueños.
Mi película de lata,
la piadosa esperanza
que me impulsa hacia la vida;
presente de papel,
presente de mentira,
filmé las energías de tu tiempo en un futuro.
Tiempo escondido
a muchos años luz.
Película ficticia,
de mundos vagabundos
incienso de amapolas.
Escenografías, paisajes rojos, cubistas,
magia de galera
florecen por mis ojos.
Los actores, las estrellas
forman mil constelaciones
con millón de narcisitos,
que danzan carnavales,
bailan, bailan,
guión siniestro,
manos sucias con linternas
sobre una piltrafa humana.
Cine barato. Futuro hermoso;
yo pobre ilusionista
te sigo simplemente,
busco el tiempo, está escondido,
lo encuentro y lo persigo,
que él decida.
filmé horas del presente,
él es el protagonista.
Imágenes de lata.
Las lágrimas borran
rostros feos del pasado.
Cinta entera sin censura;
te proyecto en mi burbuja,
con tus imágenes de filtro
que corren la pintura.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | 1984, Lírica Adolescencia
Estoy infinitamente sola,
como ese mar, barranca de los lobos,
donde ya no hay lobos, ni el viento canta.
Yo soy la que me alejo por el camino,
sin ganas, sin nada.
Perdí las horas, la voz, y al amigo que me dio la carne.
Tierra, finca callada, así estoy yo,
quebrada, golpeo inútilmente, en la barranca,
quieta y fuerte como el mar.
Y siento que me caigo;
mar lleno, espacio grande,
es tan triste tu huída,
¡no huyas!, los hombres te aman,
así dicen, se bañan en tu orilla.
Y extendida ahí me quedo,
muchas veces parlanchina.
Quedo sola, triste y vacía
en mi crepúsculo interno,
con lágrimas que no respiran.
Los hombres te aman,
te aman los hombres;
pero ellos pescan en tus orillas.
Y voy camino abajo,
y corro sin comida, sin sol, sin sensaciones,
por arenas movedizas
hasta mi entierro, inmensa finca.
Y escucho gritos: -¡Valeria, Valeria!-
– Acá estamos, te seguimos.-
Pero genes del amor no germinan en mi vida;
la gris materia apretó mi corazón.
El cielo y el viento en mí son razón;
ya no hay sentimientos, no tengo amor,
porque me veo siempre en mi espejo interno.
Te miro y no te veo,
estoy tapada por las aguas,
fondo oscuro, narcicismo.
Dónde quedó la fortuna
que pude quitar del mar,
allí donde hay silencio y explotan los hombres.
Estoy oscura, como el mar de aceituna,
de las barrancas de esa ciudad,
donde no hay lobos.
Por si estorban, por si gritan,
los matamos y ya está.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | 1984, Lírica Adolescencia
Toco al mundo con mis manos,
me penetra y me despoja.
No quiero ser materia;
me siento hipnotizada por la piel de la serpiente,
y estoy entre mi piel y su sabia enredadera,
estéril, como mi sueño caldeado,
enceguecido por la sombra inoportuna de mis acciones.
Bosque húmedo y caliente,
ya no te encuentro;
una serpiente se enroscó en tu vientre
y comió tus nidos.
Me siento afuera.
Bosque caliente de mil fracciones,
ya no te cuestionan mis pájaros nocturnos.
Y estoy afuera, sólo siento mi periferia,
o estoy adentro, pero una parte no toco;
qué es eso tan profundo
de mí que está prohibido.
Quiero sentir mi sangre en lo más hondo,
pero los murciélagos me han mordido.
Ellos no vienen del bosque,
salen en arcadas del estómago de la serpiente,
y me vaciaron en el impenetrable.
Hay una parte que no conozco,
zona profunda de mi ser
que no se entibia cuando baja el sol
y traspasa mi cuerpo de alambrado.
Bosque infinito,
la serpiente va a llegar a masticarte el cielo.
Estoy externa, y tengo miedo
de perder el aire, el pensamiento,
la sensación del verano, la danza y el sueño.
Es que bailo con tus guirnaldas,
mundo anfibio, porcelana,
tan frío y decorado,
no quiero convertirme en algo más de tu pintura,
pero tu mover ondulante me cautiva y te persigo
en tu reptar continuo,
con tu aire venenoso.
Seguridad interna,
tristeza verdadera,
me llena tu delirio,
estéril, sin sentido.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | 1984, Lírica Adolescencia
Argentina vas montada,
en la gran rueda que intenta ligera y ciega
andar por el fango, estancada.
Naciste en un mundo apretado, de consumo;
y así creciste, despersonificada.
Hoy tu cuerpo doloroso
está vacío de energía,
pero vos seguís gritando
impaciente y sometida.
Tenés suelo de platino y la sangre derramada.
Dentro tuyo está el camino y no lo ves,
extrovertida, hipnotizada por la rueda del consumo y la mentira.
¡Sudamérica desnuda,
una parte de tu tierra ya no llora!,
te volviste insensible al final de la cintura.
Argentina, ciudad puerto;
Buenos Aires, herradura;
campo abierto, cielo limpio;
extraviada por censura
está tu historia y tu cultura,
y tu gente que especula
sobre la vida y la muerte.
Tus fronteras son filosas,
orillas de misterio,
sol que titila, no es de noche ni de día
en tus calles con mil dudas.
Tu piel respira,
está tatuada por mil manos,
mil cabezas.
En tu espacio, embalsamado
está el sonido del hornero,
del búho y la Chinchilla,
grito humano sobre el eco del silencio,
en los Andes, en la pampa,
bajo el cielo de cemento,
canto y copla y el lamento del huancar.
Argentina, arte muerto,
derrochaste tus palabras,
y llegaste a tropezones,
apurada y confundida,
siglo XX, mala vida,
cambalache y poesía.
Embalada, abierta al mundo,
insegura en lo más hondo,
y corrías y corrías, porque siempre fuiste “sabia”.
Pachamama, te explotaron la inocencia
de corral, sierra y alfalfa;
de vientos sin timones
que deambulan sobre el cerro;
mariposeás en tu entierro,
Ave Fénix, renacés de tus cenizas…
Tierra llena;
te olvidaste de tu enigma:
Quién te cuida, quién te busca y quién te llama.
Caminás en la injusticia,
pies de acero sobre llamas.
Te resbalás sobre el fango,
por la rueda vas tirada.
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