por Valeria Kamenet | Sep 29, 2026 | 1984, Lírica Adolescencia
Voy recolectando mis años en papeles,
viejos cachivaches, disparates de la vida,
pasan todos por mis manos de mendiga,
y quedan separados en algún rincón.
Y algunos en mi mente,
no están cartografiados,
momentos hechizados
que no tienen cartón.
Mi historia contada
en papeles perdidos,
son parte de mis ganas,
de mi imaginación,
de viejas amistades sin color,
estrofas perdidas,
que solo me escribieron cosas lindas.
Es mi escuela, mi parque,
es mi vida, manual y danzarina,
que salta pastizales,
Centenario, lago y bicicletas, y una calesita.
Es el horizonte de mi alma bohemia,
mis ritos, de mitos y leyendas,
es cielo construido por nidos de gorriones,
un canto a las canciones.
Papeles, hojas secas
que vuelan entre ramas,
como cabras que brincan.
Todos ellos son un poema a la vida,
de mi bosque arrugado
con pétalos de lino
que pronto se disuelven
y yo no los olvido.
Siempre guardo cosas,
trapos soñadores,
la vida se enriquece
con momentos en cartones.
Pasiones literales,
un canto a la amistad, al sol y a la poesía,
de mi alma bohemia
que muere y resucita.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1984, Lírica Adolescencia
El alma se despierta,
hasta se vive el espacio,
envuelto de cosquillas
aire vibrando.
De caja de madera
punteo al aire
cuerdas del alma,
y muy pronto llega
el rasgueo de una guitarra.
Maniquí cantora,
se estremece al sentir las manos
en sus líneas de señora,
de porteña ya en vidriera
se está muy bien la viola.
De punteo suelta risitas
como disimulando,
muy otaria va charlando,
la señalan con el dedo,
si la están apuntando.
Y en verdad es muy sencilla,
madera hueca,
nació en los juncos.
Resuena en chacarera
sus prendas de alegrías,
milongas de nostalgias,
la zamba sus tristezas
son lágrimas de amores,
que en bandadas azules
de pañuelos vuelan
como alas de gorriones
en primavera
y en rock revoluciones.
Ella representa,
en tonos lentos,
tonos de fiesta
sus sentimientos,
malas y buenas.
De la caja persona,
la persona caja,
son de las cuerdas
los dedos sus pinceladas,
y está la música
de cien colores;
se ve hasta el aire,
y llega hasta el alma
cuando hablamos con la guitarra.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1984, Lírica Adolescencia
Una hermana que corre al monte,
y deja novelas en la frazada,
veranos de vereda,
juego imaginado,
y tantas peleas embalsamadas.
No es la noche que la lleva,
son mil lunas de mareas
cuando el agua tapa la playa.
Ella extiende los brazos
y despacito se aleja
para esta rambla
de ojos mutilados
donde el mar penetra
cuando apunta un ancla
pero poco queda.
Cuando una hermana va caminando
y sin ventanillas no alcanza,
y todos quedan atontados
mirando los rieles
que así aplastan.
Y deja historia
de carpa de familia,
fotos de pincel pasado,
estrellas cegadas, deberes,
meses incendiados,
locuras, terrazas,
siempre Velazco.
Acá hasta el árbol del balcón te espera,
olvidando…que vos soplaste
y el viento ahora te lleva
a nuevos soles
Mares de plata… no,
Mar del Plata;
después la rambla está salpicada,
la del río De la Plata.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1984, Lírica Adolescencia
Vos nos enseñaste a estar ausentes;
ella y yo, qué bien asimilamos,
cómo sabemos disimular.
Y aunque todo escape por tus ojos
vos hacés fuerza por no demostrar;
por eso me lastiman tus ojos.
Si se está mucho encima
ya no se siente,
y por eso es que te siento más,
y todo se convierte en lástima,
como si supiera que hay que escapar,
que estás encerrado en esa estatua
que tanto dio seguridad,
y que ella miente.
Vos nos enseñaste a calcular.
Que nadie se entere;
si lo sabrán.
Que nada tiene importancia,
todo da igual.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1984, Lírica Adolescencia
Porqué intentar frenar la locura,
o esa parte que se dice loca
de no verla nunca;
de encarcelar con censura,
tras rejas de miedo
barrotes de culpas.
Porqué no demostrar todo el sentimiento,
que se dice loco,
y si uno se acostumbra
se encuentra vacío ante la hermosura.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1984, Lírica Adolescencia
Temo al fracaso, que no tengo,
lo encuentro entonces dibujado
y en cualquier parte lo invento.
busco enfrentarlo para palparlo,
para perder sus líneas mal trazadas
por una sociedad estructurada.
Para que no me sorprenda por atrás
y se convierta también en mi espalda,
que pesada cueste llevar
a cuestas, muy jorobada.
Pero busco a tientas, no espero nada;
no hay nada fijo, todo en procesos,
si todo vive, y todo cambia.
Y no hay verdades, si son conceptos,
y ponen nombres en pensamientos
tan ancestrales, mil mandamientos.
Y que entiendo por fracaso
dirá el grado de mi miedo.
Triunfo y fracaso no son personas.
No hay medidas para arbitrar
sobre el bien y el mal,
sobre lo justo,
si el rechazo es inmortal.
Porqué balanzas en otras manos
para juzgarnos, poder amar,
porque amamos u odiamos
por los aplausos de la popular,
si así se entiende por algún triunfo
ya no es amor, sólo admirar;
que pena, eso es demostrativo
y muchas veces se siente más.
Pero otros ojos no dicen nada,
el triunfo está en la persona
que se siente bien y siente llegar.
Simplemente vale aceptarse,
fracaso y triunfo es un ideal
que sella extremista
a la persona en la sociedad;
donde uno se encierra,
porque se adeuda a la libertad;
debo ser hermoso, alegre, servicial,
mejor me quedo adentro,
la exigencia va a bloquear.
Y quién dice,
y quién dijo
si debemos callar, si debemos hablar;
hay muchos, o no hay nadie,
según cada uno quiera encontrar.
Siempre va a haber un censor,
si nos mata que señalen con el dedo,
y corremos…, tras el centímetro universal.
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