Seleccionar página

«Superación… (en la cúpula del aire)»

Quisiera encontrar la cúpula del aire…
entre mis dedos de viento enrarecido.
Y mis uñas se clavan fijas
en hidratos de plomo.
Porqué los rasguños llegan
vestidos de colchones blandos
que superan la vida,
que recubren el alma
por los besos y los pasos,
por las letras, por el aire.
Hacia donde te arrastra
esa red pegajosa y blanca
refugiada en tus giros de materia gris,
presa de mentiras.
Superando los incendios
de leños y calles blancas,
de alfombras en caramelo
y ventanas quietas,
de noches de flor extraña
en el incienso azul,
como el sol entre las hojas
y la luz en el agua
de una música dormida.
Es hallando todo en tu interior,
afuera sólo hay redes
con mareas de harina y cigarrillos
que palpitan furiosos por dormirte.
Hasta que sepas que ellos no existen,
que en ellos no está la vida,
y que es tu materia gris
quien tiene que dejar de inventarlos…
…para que nazcan los sueños.

«Aprender en el retorno»

Vuelvo a enseñarme el camino…,
hasta que sepa que ya no hay caminos
para seguir
más que decidirse a vivir…
…como los pájaros.
Vuelvo a creer que tal vez haya poesía…,
cuando no hay más poesía
que la angustia saliendo…
Vuelvo a tirar de la danza…,
que no quiere prestarme sus manos,
pero ella no tiene manos
porque una y otra vez
vuelven a nacer.
Y vuelvo a decirme tantas cosas
creyendo olvidarlas algún día,
que nada recupera
al dolor.
Vuelvo a buscar la dicha
en esta opresión infinita,
con miedo a salir
de este pánico inmotivado,
de esta saciedad mutilada
por deseos crecientes
que se empujan en el fondo de un mar.
Creo reconocer algunos…,
cuando no hay ventajas para encontrarlos
mientras esté dormida…
…de contención espasmódica.

…Cómo lograrlo…