por Valeria Kamenet | Sep 27, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Pueden venir muchísimas imágenes a recordarme este momento,
vivido ya tantas veces en la gris y oscura materia que comienza su montaje de vida;
transformándose continua para dar lugar a las ideas,
que como etéreas que son, nada tocan ni sienten,
sintiendo sin embargo la vida sin poder penetrarla; sin poder ser la misma realidad tangente;
esta realidad que puede parirlas sin cuerpo, y que en su mismo carácter de ilusión las frustra.
Entonces es la esperanza ya una frustración en potencia.
Sí, mientras continúe esta anecdótica forma de mutilar la verdad de la materialización,
con esta ansiedad desbordada del ser que está a la vez en todas partes,
y que por el mismo hecho de verlo todo comprende la insignificancia de contrariar tal vez al mundo,
y comprende la insignificancia de su lucha que no es contra nadie ni nada.
Sino varias sectas primarias;
desde el escuadrón más grande hasta un renglón de lectura,
o algún pestañear en alguna hora de las tantas horas;
cualquier símbolo de cultura luchando en un mar de ilusiones;
de negros inventos que aparecen en forma indispensable a partir de la sociabilidad.
Desde el amor al prójimo y el sentido de culpa como primera guía hasta la creencia de autenticidad.
Tras una forma y mil formas, gira, gira este momento; otro de aquel, otro de este mismo, incluso.
Y porqué tantas vueltas sobre los momentos…
Porque son los momentos sin importar el contenido los que mantienen la luz.
Es simplemente una percepción del tiempo el sentirse vivo;
como si nuestro yo más intenso estuviera encerrado en el tiempo,
en un tiempo sensitivo, en un tiempo genérico, sin sus aledaños adverbios;
un tiempo indivisible, que sea tal vez el presente más potente y más sumiso.
Penetrable, accesible, tan lento, tan dulce, que está encarnado en el corazón.
…Allí las imágenes no existen,
allí el tiempo efímero de siempre no existe,
y la realidad ilusoria se aleja.
Allí sólo, existe la vida.
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por Valeria Kamenet | Sep 27, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Soy un átomo errante.
… Habrá un hombre dentro tuyo.
Despierto en tu línea celeste
que se esconde en el mar
y en el iris de mis ojos.
Tengo algunos sentidos para tocarte
y esta nada para amarte.
Sólo soy yo, paisaje de infinito,
casa donde duerme el TODO,
una parte más de la misma esencia.
Tengo una consciencia
que me impide ser planeta,
lejana de memoria y horizonte.
Existo en medidas
que me impiden abrazarte.
La materia y el tiempo;
un espacio restringido.
Escapo ahora que no me existo,
a sentir la vida;
nazco de tu simiente
y vuelvo a sentir la órbita de tu amor,
regreso a mi explosión convulsa
y a mi nada transparente.
Encuentro todas las sombras
abrazada a tu luz.
Soy un átomo de formas
cuando vuelvo a recordarme,
no soy nada cuando te siento
y de pronto llego a tu corazón.
Descubro entonces mis partículas de fuego
y creo encontrarte piel
y unos ojos que me están mirando.
Soy parte tuya
como el aire y las plantas.
Sos parte mía
como los huesos.
Viajo hacia tu vida
saltando del pecho,
y un amor infinito explota
como habremos explotado alguna vez,
creando un cimiente
que empieza y muere
muere y empieza.
Serás algún hombre
que habré amado…
y yo algún planeta más cercano
surcando tu incendio,
o vos mi satélite espejado
reflejado en mis aguas.
O acaso vos follaje
y yo árbol,
o yo pelo y vos pantera.
O dos gotitas de agua;
o vos un átomo
encerrado en mi carrera,
yo tu aura rodeando tu encierro
sintiendo como órbitas que queman.
Desde dónde me estarás mirando
cuando yo te veo con estos ojos.
Qué sentidos tendrás al tocarme
como yo te siento.
Pero fuera de todo
no tenemos salvo el todo ilimitado
para amarnos…
cuando somos lo mismo
(estás en mi esencia y me encuentro en la tuya).
Ahora comprendo…
porqué empiezo a rebalsar.
por Valeria Kamenet | Sep 27, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Regreso… a mi no existencia
y encuentro la vida.
Busco la nada en mí.
Recién, entonces, comienzo a sentir el TODO;
a fundirme en lo que ahora tomo consciencia:
la energía Universal.
por Valeria Kamenet | Sep 25, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Desde el vientre desértico del mar
emergen los oasis de tu mirada,
los ojos sedientos de la noche
te siguen caminando en el agua.
ESTRIBILLO
No, es difícil hallarte…
Es difícil encontrar tu retina
escondida en el cielo,
viajando…, viajando…,
viajando en el espejo.
Vos traés el paisaje
de la furia y del sueño,
yo soy arena a tus pies,
es difícil seguirte…
soy vértigo de lluvia
cuando cae en tu piel.
ESTRIBILLO
Es difícil hallarte…
Es difícil hallarte
en el hueco del cielo,
viajando…, viajando…,
viajando en el espejo.
Vos sos un pájaro anclado
en un refugio de sueño,
viajando…, viajando…
me fuiste enloqueciendo.
Le diste de beber a la noche
y le quitaste el secreto.
por Valeria Kamenet | Sep 25, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Yo llevaré…
a tu comarca una postal de verdad,
donde mi casa se convierta en un planeta
con aguas tropicales, rascacielos, rosedales
y la orilla del mar.
Avanzarás…
y cruzarás por un puente de papel,
donde halla flores dibujadas
como en aquellas paredes de tu infancia
donde las ventanas se fugaban con la noche,
y el olor de los jazmines y el ruido de los trenes
emanaban luz.
Yo lo soñé…
tuve un verano de ilusión familiar,
ven a hamacarte en mi balcón y verás
que las estrellas están cerca de la mesa,
allí donde la fruta se pierde en el mantel.
Después me contarás…
si tus puertos están pintados,
si alguna vez te amaron
y te enseñaron
que aunque no estés en un avión
existe siempre un vagón
donde se puede volar.
por Valeria Kamenet | Sep 25, 2026 | 1988, Lírica Adolescencia
Él recorre Santa Fe muy superado,
orgulloso y despreocupado;
llama a su perra Brenda
que acude solícita a su lado.
Pantalón ajustado
y vinchas de carey,
sonrisita afectada
y delirios de rey.
ESTRIBILLO
Hay qué rico chico
que va por Santa Fe,
con melena movediza
y ese no sé qué,
con esa voz sonora
y esa linda cola
que habla siempre por él.
Como una mariposa vanidosa
aletea suavemente con sus manos,
camina con la cola
y con las piernas explora
el andar de los caños.
Tiene apuro por sus cosas,
el trono de una vedette,
mágica urgencia de diosa
y llantito de bebé.
ESTRIBILLO
Hay qué rico chico
que va por Santa Fe,
con melena movediza
y ese no sé qué,
con esa voz sonora
y esa linda cola
que habla siempre por él.
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