Estoy cebada en tu cansancio profundo,
estás desalineando con mi aire extremista;
nos estamos acercando al ritmo de las olas
y una nostalgia siniestra
viene al horizonte.
Me estás imaginando
en tu galaxia sin rumbo,
te estoy esquivando
en mi paso insistente
de un día sin mundo…
Cuando sientas las compuertas
vacías en el alma
ya vas a preguntar
qué tenés que mirar.
Cuando no le tenga miedo al dolor
todo va a empezar a dolerme.
Estás cerrado de miradas presentes,
estoy sana de miedo;
giramos en la rueda de siempre
desfigurando nuestro deseos.
Chau a tu cansancio insensato,
chau a tu sombra muda
que no alcanza a matar
el vértigo de mis extremos.
Chau…
Voy a cebarme de amor
despidiendo a las olas insaciables…
de horizontes perdidos.
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