por Valeria Kamenet | Sep 8, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Viendo las llamas
toco, mi piel en llagas
el frío de mi llanura.
Campo abierto, sublime de mi historia.
Y en llamas duerme la historia de mi pueblo.
Y puedo confundir mis gritos con su viejo letargo,
el del fuego bajo los castaños
por decirlo en poesía.
Sangre por hielo, cielo de robles,
donde blasfema la nobleza
y las tiernas escuadrillas
de ridícula estatuilla
confunden la pobreza.
Donde se achicharra mi marioneta
y se rompen los hilos del miedo.
«¿¡Patria!?» volvamos todos los ojos desconfiados
donde aplasta la rutina feudal.
¡En llamas la mentira progresista!,
puentes caminos sombras.
No existen tierras sino en posesiones
pero el mundo existe
y Patria es Pueblo
gritando en brasas,
en lucha, por campo abierto
duerme la historia.
por Valeria Kamenet | Sep 8, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Porqué callo cuando grita el silencio
en la agonía de mis pensamientos,
recién después saldrá mi voz a velar su entierro.
Saldrá desaforada trepando malezas,
apagando en la noche los últimos rayos
atrapados en la selva, grito inconsciente,
sólo imágenes vivas y oraciones muertas.
Una vez dijeron: Que tu voz elija los pensamientos.
Voz indecisa de mil lamentos,
o fluyen mares o todo es seco.
Qué hay del sobreviviente que está sembrando
días de riego y paraíso;
campos etéreos sobre inundados,
de tanta agua unos podridos,
de la sequía otros gastados.
Y la voz mueve las hierbas
que después van cosechando.
Crece y crece, aunque alguna vez se quiebre,
tramo a tramo.
por Valeria Kamenet | Sep 8, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Un nuevo camino
con baches, de mucho filo
donde sólo el adaptarse puede cantar ¡Victoria!
Donde yo me siento sola
entre mil arpas de molinos
que siguen girando, ciegos,
como andando en el camino.
Donde sola me doy cuerda,
pongo mi cuerpo en acción.
Voy también con el viento
un poco deshojada como hacia el destino
teniendo en parte consciente mi objetivo.
Y aparte de la escena, gran parte del encuentro,
trabajo, excitación.
Dónde están mi parque y su sol
mi paz y mi amor.
El arte está conmigo,
igualmente tengo frío.
Encuentro a la nena,
no está muy lejos de lo que yo era.
Y pese a todo se rompió la fantasía,
hace diez años atrás esta nena no existía.
Adelante el fuego interno,
no dejo de encontrarlo si no me precipito.
Seguridad externa, en secretos
se vende por la Tierra.
Pero está la verdad,
aunque tiembla de frío,
siempre las palabras le prestan su abrigo.
Así soy yo, humanidad,
en estas noches apenas respiro,
busco una fiesta para estrenar
sepan que sin mentiras,
que en estas lágrimas de marzo
yo tengo escrito un himno.
por Valeria Kamenet | Sep 4, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Si vos sos una fuente de emoción para mí,
porqué las palabras se van con tu corriente de río,
que endulzan mis salares,mares de torbellino;
y te llevás mi poesía como arena y lodo.
El mar se contamina
y ahí estás vos conmigo
y entonces tu fin empieza en mi infinito.
Porqué mis versos se persignan en tus ojos,
y el Neruda de mi alma se mantiene en su nido,
se resguarda del frío,
por la estúpida amenaza que señalen con el dedo,
por creer cursilería ir amando por las calles
y asumimos todo el odio a plena luz del día.
Y por eso es que la rima se pierde en tus besos.
Nuestro amor derrama sangre,
y están castrados mis brotes de tinta.
Mi lírica ternura con vos tan prohibida;
¿justamente de tus manos que me llenan de caricias?
A lo mejor vos conocés de esas palabras,
te las mandó un viento que escaló mis sueños,
rondó por mi inconsciente y encontró mis deseos;
secados en misterio,
sin tinta que los riegue.
Por eso fuiste vos extendiendo mi imperio,
empujando las letras a ras del suelo,
también inconscientemente, por el río…
me vas gestando en arena y oro.
por Valeria Kamenet | Sep 4, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Porqué se torna todo tan fácil,
precisamente ahora, cuando todo es difícil.
Es que esta misma complicación
lleva a la aplastante simpleza de mediocre;
de hombre práctico y ligero.
Pero yo soy una artista que vivo del sueño;
la mediocridad apunta a las estrellas,
y el arte se alimenta de ellas.
Porqué el cielo se destiñe cuando vibra el miedo,
porqué el miedo se empeña en desteñir al cielo.
Si mis piernas y mis brazos se mueven con el viento,
y nunca se murieron con mi pensamiento,
y todo mi ser reía,
hubo un tiempo en que vivía riendo.
Todo pasa, y acá el cielo de la vida;
si yo sufro en mis impulsos,
en mis sentimientos,
dónde está el censor si no está en mi propio cielo.
Es que hace tiempo que no me encuentro;
entonces no encuentro el sentido.
Sólo un planeta frío con espectros que llaman a la Luna;
mirando hacia el lago,
confundiendo, espejo y espacio,
verdad y mentira;
es que sólo hay un paso para desviar los ojos y verse reflejado,
la luna les sonríe,
y estaban los cipreses,
los espectros ya nadaban para alcanzarlos.
Sus ramas se iban con el viento
balanceando sus hojas,
en el cielo eran valses plateados, de fiestas reales.
Y hace tanto que mi espectro no viaja,
cielo consumido por plagas de langostas,
en mis noches de Versalles.
Se secó la fantasía
y ahora cae en llanto.
Dónde está la inspiración,
también se hunde en las aguas.
¿Voy a perseguirla hasta ahogarme?
Hace mucho que el mundo no habita en mis papeles,
y mi mundo no habita en mis ojos
ni en los ojos del mundo.
No habita en ningún lado.
Es que hace un tiempo no encuentra su hábitat en este planeta frío.
Es que no me habito, es que yo no existo.
Hace tiempo que mi incoherencia no se pinta en estas hojas,
después de existir sin verdad,
y la verdad de la propia fantasía,
ahora vuelco todo después de nada.
Después de luchar contra mi lógica,
idiota, como todas, en el fondo idiota.
Y quiero que esa lunas se derritan,
para respirar por ésta, al menos,
mi canción desesperada.
por Valeria Kamenet | Sep 4, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Se escaparon las palabras,
es aquello mediocre
la muralla de nudos en la espalda,
de nudos en el pecho.
El cemento que impide hundirse en el propio hueco;
y desbordar de la frente,
de los ojos mares a la belleza,
y elevar en vuelo,
con el ideal arrancado,
yendo de nuestra mano para surgir.
Lo real siempre está;
pero es el sueño el que mantiene la inmortalidad.
Que no se vallan las letras
ni esta música tan volada, tan alta, tan fuerte,
ni estos bailarines, ni estas fantasías.
Que no se valla esta fuerza,
tan etérea, tan bella,
que la vida se queda pobre
sin la propia poesía;
esa que sale por las pupilas,
también por las lenguas.
Esa en soledad.
Hace falta un espacio de campo, de mar;
hace falta esta música.
Hace falta este llanto para limpiar,
para desatar, para sacar la muralla,
para desbordar,
para ir a la deriva, para delirar,
en una búsqueda de fuego de vivir
y aprender a cantar.
Si ya sé sentir
aprender a derramar;
aunque un velero pueda naufragar,
encontrar muchas tierras,
muchos mitos, estrellas,
muchos bailarines, muchos poetas,
muchos hombres creando en el cielo y el mar.
Aunque naufrague,
porque también mis velas pueden naufragar,
y no hablo de muerte orgánica,
de mediocridad.
Pero que por efecto de inercia
quede la energía en movimiento.
¡Vamos a empezar de nuevo!
Con la forma impalpable de mi cuerpo
bailando en la superficie del agua
expandida hacia el plexo solar.
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