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«854-6582»

Esta caja que guarda la esperanza
y se abre en una alarma de silencio,
apuñala la ilusión que nos habla
de que siempre hay gente
…cerca o lejos…
El tubo sella el alma;
el disco es un suspiro
de esta cajita que recorre
la tierra que yo elijo.
Y cuando el cielo se oscurezca
yo gritaré en los cables.
Estaré esperando en este cuarto
y la cajita será mi amor dormido.
De esta vida enumerada…
Esta caja guarda sensaciones
que recorren estrellas
para buscar oídos.
Por caminos eléctricos
rejillas de sol retienen instantes,
de hombres – mujeres.
Desde acá siento ese mundo,
en la cajita,
espero abrirla para encontrarte.
Porque vos sos una parte del cielo
y las olas de mi viento pueden besarte.
Amarrada al tubo,
después lo cierro
y ese pasado queda…
…entre los árboles.
En el Universo.
Los satélites podrán entender los abrazos
y dejarlos en las casas todas las noches.
Y las ondas de tu cuerpo y el mío
que no alcanzan los números, ni los cables…,
…ni los pájaros para poder pasar nuestras ventanas.
Un día…las cajas pueden romperse
y las cifras morder el aire.
Los gritos cruzan la ciudad dormida,
despiertan a los muertos que no tienen a nadie.
Sabrán las montañas de revoluciones,
del llanto y la risa que se guardan las cajas.
Que estallen todas
y desborden los mares,
que se encuentren las manos
y me riegue tu sangre.
Porque siempre te estoy llamando
y la tierra nos llama
aunque no suene mi alarma…
…de socorro
y en ese alarido se quede mi esperanza
y con tanta exactitud pueda encontrarte
…981-6216…
Puede ser mentira este presente,
que yo esté pensando en esta casa
y vos bajo tu techo,
y que el sol ataje nuestras palabras…
…como pájaros volando…

«Patricia»

Qué fuerza nos entorna
en las voces del verano
de pelea modorra,
de tíos e historias.
De escuela podridas
de ñoños y asco.
El dial de tu mano,
la radio, digo
acariciando mi frontera más pura.
Como cuando en la mañana despierto
y veo tu sombra de sábana presa.
Tus brazos entre perchas.
El sol de la terraza.
La charla en «padre nuestro»
y el miedo de fiesta.
La música nos toca
colgadas de almanaque
a una hora en la noche
frenéticas, de juventud
hacíamos boliches.
Abrazo, joda, baile.
Tu esquina y mis balcones
nada tienen que ver con la psicología.
Y después el bar, la playa
de estas vacaciones.
Nuestros gritos, cuerpo, sexo.
Sos la más amiga.
Desde aquellas muñecas,
nuestro orgullo de pieza.
Hay tantas cosas nuestras
que para otro este escrito
metáfora sería.
Qué simples las hago
entre «nuestro Cortázar»
«tu San Telmo» y «mi danza».
Y nuestros libros, o los suyos;
los libros que extendieron las naves
que abrieron los ojos
«para hacer filosofía».
Y ahora nos perdimos en los vestidores.
Nuestra historia de guerra
y consejos de amores.
Nuestras risas tan juntas
que son lirios de besos.
Ahora mismos amigos
como nunca delirios.
Después de tanto invierno en baldosas
tanto abrazo de entenderse,
qué haría sin tu sábado de risa contagiosa,
sin tu noche de pelo
y tu joda lasciva,
tu dureza aparente.
Bebitus. Generalas.
Cómo contenerte sin mi vida
o contener mi vida sin tenerte.
Y eso es tan amigo
tan necesidad como el pan.
Facturas de domingo.
Boludas de ayer y ahora.
Velazco atardeceres.
Nosotras al azar
en asados, piletas;
un bar de Yatay.
Antes fue ayer y siempre,
por eso hoy fue es y será,
tu nombre dice ojos,
flojera y andar
de puentes imprecisos
de ladrillo mental.
Patricia, si un día te vas
¿te voy a extrañar?
Vas a ser el adiós que uno nunca conoce,
falta sin carne
de esa comprensión
donde puedo ser escarabajo y vos sabés dónde estoy.
Patricia, de las mismas estrellas,
de las mismas figuras surgimos de la mano.
Chica arco y enana
de pelo ondulado
Universo de voz
y pasión brasilera
de novelas, escalera al cielo
juntas nos electrizamos.
Alguna vez lloré en tus ojos
y comí de tu plato
y no nos dimos cuenta.
Patricia… por si hoy todo
fuera así de poco,
acordate…
yo te digo que te amo.

«Pobre dimensión»

No quiero quedarme
en eso gris, apretado, concentrado;
como agujero negro del espacio,
que es sólo una parte, importante, sí,
pero precaria en tantos temporales,
en tanto mundo o atmósfera.
Sólo una estación en la eterna vía,
no de primavera sino de trenes
eternos trenes como la vida.
Sólo una piedra en la construcción,
sólo una partícula, de mil átomos, sí,
pero sólo una…
…en el aire enrarecido.
De falsa embriaguez
de sentido y sabiduría carente en las manos,
manos presagiantes en ardientes gitanos.
Palomas cremadas en burgueses hidalgos.
Cepo de hierro para el obrero
y entonces entiendo
la pobreza de espacio.
El entorno de arena que nos encarcela,
con la ilusión de creer encontrar el fin de las preguntas,
o una tímida abertura hacia el hueco de respuestas.
Y encuentro…que no tenemos nada,
que es lo primero que se necesita tener
para llegar a ser algo.

«Fusión»

Cuándo te voy a encontrar
para alejarme tiesa.
Si pudiera tan sólo
mecerte sin razón.
Me invade hueco hondo
neolítico misterio de certeza,
que parece mentira sellada en la piedra:
que te quiero, y desde el pozo veo el sol.
Ansiedad de paloma a cielo raso muerta,
porque entre enredaderas los cuervos van;
que muerdan si quieren pero en nubes blancas
con migas de esperanza al agonizar.
Podré ver al menos horizonte desde tu lecho
cómo vos me cuidás, descuidadamente.
También quiero creerte, entre mil amenazas,
de tu eterno letargo y tu ardiente espejo,
tu mano punzante tus ojos abiertos,
como observando mis letras espiando acentos.
Perdición en tu selva, alarma, sobresalto.
Puedo caminarte por un surco y no encontrarte;
y cuál será el destino caminante no hay camino,
tendré entonces que labrarte.
¿Estoy o creo un cansancio?
No quiero perder mi impenetrable
de curvas utópicas y ríos soñolientos,
de risa arcaica y futuro humanista.
Si cuando me expulsás de mis sienes llovidas
flechando mi vientre.
Si el amor se hace lucha
y no hay lucha amorosa que persista con alguna muerte.
Yo no muero, mi amor,
me parezco al insomnio convaleciente
aún en penumbras cuando vos me penetrás
con tu península abismal incluso,
indagante, a largo plazo.
Pero el ocaso vuelve las estrellas a su sitio;
podrían contarse con los dedos,
y vos te alejás gratuito.
Y el cielo queda blanco más blanco
que los gallos azules aguzando sueños,
las mañanas claras lloviendo en mi cuerpo.
Dejo cesantes mis entrañas pródigas
que son atardeceres cuando es amor la noche,
y la sábana ternura en nuestro paso laxo.
Hasta qué galaxia quiero llegar
con el útero erecto
y mi piel vencida para que tu piel…
Para que tu piel sienta de mi luna pasiva,
aunque siempre lasciva, una margen de río
que no existe y así la descubrís.
Qué pasa en las caricias resbalan melodías.
Mesámonos en cunas de sol y dulzor.
Nacer de nuevo con tus flechas hirientes.
Esperando amaneceres, aunque no halla ocasos.
No volver a izar palomas, levantar el vuelo.
Expulsar serpiente tu cianuro sueño.
Cuándo no habrá horizonte que no alcance a tus manos,
a tus ojos fuego.
Sin agonías palomas seamos,
voy a tenerte en mi retrato a decirte que te quiero.
Sin buscarte por tantos caminos,
hace tiempo que el viento me lleva.
Y sin ansiedad de soles
voy a entender tus hogares
de leñas y ladrillos y vos mi conventillo.
Y nuestras costas tan desconfiadas
la marcha del desague
sin cama y sin hoteles podrán gritar por Delta.
también ya la paloma no teme al cielo raso
porque se abre al espacio sin prevenir más,
y así no toca fondo y es todo más sencillo,
profundo es nuestro cielo en la profundidad;
que buscar tallos aún sin las raíces
es molienda al amor o idealizar.
No hay para alejarse, no hay oxígeno que alcance,
yo respiro por tus poros o quiero probar.
No inventar donde no existe,
sí inventar adentro nuestro cuando no vemos y está.
Sí salir a conquistar con nuestras alas fugaces;
sin miedo por cultura, sin hacerle culto al miedo
nos podemos amar.

«Amor de larga vistas»

Te invento donde sea,
te pinto mil colores.
Se destiñe en persecuta
la atmósfera de espera.
Y vuelvo a transformarte
saboreando el miedo.
Siendo por lo que sos
aunque sin registrarte,
no porque seas poco
pero me voy perdiendo.
Ansiosa y vacía.
Llena y contenida.
Marchitándome y creciendo.
Fugándome en tus acuarelas.
Empujando la misma irrealidad
que frena impaciente
la verdad que siento
cuando miro tus ojos.
Con tantas sensaciones
y tantos larga vistas
y tanto desinterés
con tanta memoria.
¿Podemos vivir en arco iris?,
y volando también;
si total yo estoy entre el sol y el llanto
de las ganas de decirte, de que sientas que te amo tanto.
Aunque no halla historia
y lo hallamos inventado.

«A la deriva»

Un camino sin estrellas, para fugarse,
que me alumbran el camino
para hallar los recónditos misterios de mi naturaleza
y encontrar mi conexión con todas sus fuerzas.
Precipitarme por mi río.
Dónde están las malezas
que entorpecen mi carrera de consciente;
de dulce poesía, alegría y muerte,
anárquica, profunda y sorda.
Sabia cuajada de mi ser,
un día escribí sobre tus picos
tus aves de rapiña y tus mitos.
Vino la risa a mi tristeza,
tapando las huellas de arco iris;
refrescando mi memoria
que oscila entre perderse y buscarse.
Tengo artistas en el tiempo
que viven estrechos a mis entrañas.
Porque existen no quieren escuelas.
Yo viajo delirante
monstruosa de horizonte.
Maquillaje en la sangre.
Espero a lo que venga.
Aunque sin influenciarme
casi no decido.
Me fugo por mis vicios;
cuaderno de esfuerzos.
Es un sol el que alumbra
improvisando senderos.