Porqué se torna todo tan fácil,
precisamente ahora, cuando todo es difícil.
Es que esta misma complicación
lleva a la aplastante simpleza de mediocre;
de hombre práctico y ligero.
Pero yo soy una artista que vivo del sueño;
la mediocridad apunta a las estrellas,
y el arte se alimenta de ellas.
Porqué el cielo se destiñe cuando vibra el miedo,
porqué el miedo se empeña en desteñir al cielo.
Si mis piernas y mis brazos se mueven con el viento,
y nunca se murieron con mi pensamiento,
y todo mi ser reía,
hubo un tiempo en que vivía riendo.
Todo pasa, y acá el cielo de la vida;
si yo sufro en mis impulsos,
en mis sentimientos,
dónde está el censor si no está en mi propio cielo.
Es que hace tiempo que no me encuentro;
entonces no encuentro el sentido.
Sólo un planeta frío con espectros que llaman a la Luna;
mirando hacia el lago,
confundiendo, espejo y espacio,
verdad y mentira;
es que sólo hay un paso para desviar los ojos y verse reflejado,
la luna les sonríe,
y estaban los cipreses,
los espectros ya nadaban para alcanzarlos.
Sus ramas se iban con el viento
balanceando sus hojas,
en el cielo eran valses plateados, de fiestas reales.
Y hace tanto que mi espectro no viaja,
cielo consumido por plagas de langostas,
en mis noches de Versalles.
Se secó la fantasía
y ahora cae en llanto.
Dónde está la inspiración,
también se hunde en las aguas.
¿Voy a perseguirla hasta ahogarme?
Hace mucho que el mundo no habita en mis papeles,
y mi mundo no habita en mis ojos
ni en los ojos del mundo.
No habita en ningún lado.
Es que hace un tiempo no encuentra su hábitat en este planeta frío.
Es que no me habito, es que yo no existo.
Hace tiempo que mi incoherencia no se pinta en estas hojas,
después de existir sin verdad,
y la verdad de la propia fantasía,
ahora vuelco todo después de nada.
Después de luchar contra mi lógica,
idiota, como todas, en el fondo idiota.
Y quiero que esa lunas se derritan,
para respirar por ésta, al menos,
mi canción desesperada.
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