por Valeria Kamenet | Sep 1, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Y así como Mahoma
él prefirió esperar al horizonte
antes que ir a buscarlo.
Pero siempre que llega pasa inadvertido;
no existe el horizonte si no es en los ojos;
para nosotros es infinito.
Para recibirlo se puso a pescar,
adornó su casa, crecieron lirios,
frente a la planta de albahaca, una parra,
una higuera entre el matorral.
Pasaron los años,
temblaron sus pies hasta tambalear,
así cayó, nariz al piso.
Sus ojos fijos en la tierra seca
entonces tan desencontrada,
secados sus lirios, y entonces se dio cuenta;
no aprendió a caminar.
Fue muy fuerte la caída,
y en su invalidez
de sus recuerdos vivía:
de su pesca, de sus plantas a sembrar.
Y todo sin verlo,viviendo delirios.
Todo sin disfrutar,
sin vivir, sin accionar,
por el mañana;
el que nunca sintió llegar,
al que nunca sintió llegar.
por Valeria Kamenet | Sep 1, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
En esa tierra hay un chico,
un chico que canta solo,
canta solo sus tristezas.
Le canta a su sombrero
que corre por las nubes,
las nubes de su llanto secado por el sol.
Le canta a su muñeco
de paja y barro,
y allí está toda su imaginación.
Imagina un mundo sin las grandes pelucas.
Donde todos los techos se levantan al sol.
Donde el pan esté en la tierra,
y la tierra en los mismos hombres,
y los hombres libres sin un señor.
Sin reyes en cunas de oro.
Sin resignación.
Donde «exista» la mentira.
«Y en todo esto no hay coherencia»;
sólo es un niño y su enorme fantasía.
Como un juego imagina
poder luchar,
y rebelarse, rebelarse a Dios,
a su atadura,
no padecer para la otra vida.
Un mundo sin castillos
y en el campo agonía…
…»y en el cielo injusticia»
que cae en su mesa,
en mil mesas,
como un rayo todos los días.
Y sueña, en su canción;
pero él sabe que en verdad no hay mentiras,
que su padre le habla de la inquisición.
Entonces se aleja de aquella «perversión».
Y encuentra hermosura
como todos ellos
cuando baja el sol,
cuando llega el sol,
cuando el crepúsculo gana estrellas
y el horizonte se aleja.
Con el cielo en los ojos hacia el futuro,
la conciencia tranquila por el ayuno.
Y el niño canta sobre una piedra.
Le canta al frío,
para ver si por su cuerpo pasa inadvertido,
le canta a su hambre
para que se duerma.
Le canta a su extraño deseo:
Que en la diferencia natural de los hombres,
sus ambiciones, sus pensamientos,
esté el derecho igualitario de posesiones,
que todos coman,
que todos sientan ganas por esta vida
en el mundo entero.
por Valeria Kamenet | Sep 1, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Yo tuve un amor una vez,
un amor que recogí del mar…
…Y lo regresé a uno que inventé,
más inmenso en mi humanidad.
Porque me hundo, llego hasta él,
lo siento mucho más que cuando está,
y tan lejano que me hundo más.
Para encontrar el coral donde está durmiendo,
o hallar el temporal que se perdió en el cielo;
aquel que llamó a la espuma
para hacernos playa y poder amar.
Para preguntarle cuál es su fiesta en este momento,
en qué noche despertará para mis sueños,
vive en ellos. Y en el mar al que lo regreso.
Se remontará el temporal al cordón de esta ciudad,
y busco en la noche un invierno que ya no está.
El tiempo en mi sentimiento…
…está muy nublado en mis ojos dormidos y abiertos
mirando ese mar…,
un piso frío mojado por mis lágrimas
donde él navega buscando luces de nuestra ciudad,
o el faro en la rambla,
o la música del bar;
para que junto al agua de mis olas amargas
venga el arco iris…u otras vacaciones
y no lo llore más.
por Valeria Kamenet | Sep 1, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Mar lleno.
Mar de hombres.
Enigmático y secreto
de vida milenaria,
de soles comienzos
cansados de guerra.
Cuna del mundo.
Rompe en su orilla su propia rebeldía
de sales que enamoran;
fogoso mar confuso.
Y en tus huesos de espuma
ofuscan veleros, pájaros nocturnos.
Y tu inmensidad inunda los ojos de grandeza,
por todos los senderos tu extensa indiferencia,
tu sencilla energía.
Mar noble, imponente;
tanta furia y tanta paz,
tanta melancolía.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Amo a mi amor,
y es un sueño…
si lo amo y no encuentro,
y es un sueño…
si la noche es arena,
aunque sienta un beso,
y mis labios suenan artificiales ante tanta seda.
Porqué no dejar que sigan las ruedas en su marcha lenta,
y las olas en ritmo,
el ritmo misterioso de la naturaleza;
y siguiendo este tren se humanice la playa,
y dejarme llevar en el camino,
que la espuma tenga en mi corazón una casa.
Que tus caricias no se vayan con el viento;
yo sé que mis pies llegaron a la rambla.
Y yo soy amanecer,
y ahí van al horizonte las nubes blancas.
…Y qué suerte que estamos,
y no son hadas,
son nuestros cuerpos
y es todo tan sincero,
aunque sea una noche
de sal en los ojos,
son el cielo y el agua
el eco negro de nuestro amor pasajero,
o nosotros su eco,
y dulzura en las manos.
No vasta con tener arena en el pelo,
dejar que entre en la sangre toda la playa,
para que vos seas el mar
que estalle en mi orilla, porque yo tiemblo.
Para que nuestro amanecer…
y el amanecer
no sean pantalla.
por Valeria Kamenet | Ago 31, 2026 | 1985, Lírica Adolescencia
Si el Atlántico…
busca su esquina
por mis ojos llenos de musgo
que resbalan su espuma,
que vengan las aguas
que yo las quiero bien,
que yo las quiero bien.
Atlántico metal
caliente de energía;
frío, muy frío,
un frío perforado
en Brasil, Bahía.
Atlántico, seduce mis velas
como él; un poco cristalinas
para que él penetre
sin darme cuenta.
Y que penetren sus aires
que yo los quiero bien,
que yo los quiero bien.
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