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Un camino sin estrellas, para fugarse,
que me alumbran el camino
para hallar los recónditos misterios de mi naturaleza
y encontrar mi conexión con todas sus fuerzas.
Precipitarme por mi río.
Dónde están las malezas
que entorpecen mi carrera de consciente;
de dulce poesía, alegría y muerte,
anárquica, profunda y sorda.
Sabia cuajada de mi ser,
un día escribí sobre tus picos
tus aves de rapiña y tus mitos.
Vino la risa a mi tristeza,
tapando las huellas de arco iris;
refrescando mi memoria
que oscila entre perderse y buscarse.
Tengo artistas en el tiempo
que viven estrechos a mis entrañas.
Porque existen no quieren escuelas.
Yo viajo delirante
monstruosa de horizonte.
Maquillaje en la sangre.
Espero a lo que venga.
Aunque sin influenciarme
casi no decido.
Me fugo por mis vicios;
cuaderno de esfuerzos.
Es un sol el que alumbra
improvisando senderos.