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Amo a mi amor,
y es un sueño…
si lo amo y no encuentro,
y es un sueño…
si la noche es arena,
aunque sienta un beso,
y mis labios suenan artificiales ante tanta seda.
Porqué no dejar que sigan las ruedas en su marcha lenta,
y las olas en ritmo,
el ritmo misterioso de la naturaleza;
y siguiendo este tren se humanice la playa,
y dejarme llevar en el camino,
que la espuma tenga en mi corazón una casa.
Que tus caricias no se vayan con el viento;
yo sé que mis pies llegaron a la rambla.
Y yo soy amanecer,
y ahí van al horizonte las nubes blancas.
…Y qué suerte que estamos,
y no son hadas,
son nuestros cuerpos
y es todo tan sincero,
aunque sea una noche
de sal en los ojos,
son el cielo y el agua
el eco negro de nuestro amor pasajero,
o nosotros su eco,
y dulzura en las manos.
No vasta con tener arena en el pelo,
dejar que entre en la sangre toda la playa,
para que vos seas el mar
que estalle en mi orilla, porque yo tiemblo.
Para que nuestro amanecer…
y el amanecer
no sean pantalla.