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«Qué pasa»

Dónde está el lugar
para que yo grite,
uniéndose los sauces
y las piedras fugaces
de mi circuito en penumbras
y selvas mortales.
Se reposan en los hombros dormidos
del crepúsculo…
donde sueñan las estrellas
con arcadas de paz
sobre el universo.
Y se amontonan las lágrimas del océano
en tus ojos campestres,
y tus pies montañeses
escapan a los vientos
de fría porcelana,
se asisten
de yerba elocuente
y algas risueñas,
esteros pomposos de algodón.
Y estampas con lianas del alba
florecen en mis ríos
deseosos de sombras
y soles primerizos.
Crédulos de amapolas
y lápidas azules
de hornos en glaciares,
palomas negras
que juegan con la luna
y la desplazan de su eterno viaje;
envejece en cada beso
y se duermen mis brazos de fantasmas…
Se despiertan las venas fluviales
enajenadas de pasión.
Y las huellas de tu vientre
tienen la lata de la noche
para comprender las pupilas
y las pestañas de la mañana,
cuando llega el eclipse del amor
y con un vuelo de águila
puedo ver mi anatomía
y saber que estoy viva
y gritar en los umbrales del llanto
…entonces tan tonto,
y tan importante para el cultivo.
Y le escapo al miedo del arte
que está adentro mío,
que existe cuando mi balsa se aleja
y se inclina al despertar
y amanece al ocaso…,
en fiestas de viñedos y espuma,
en labios de ceibo
y en peldaños de soles
escaleras al cielo.
Y despejo las nubes de mi éter,
amanso tus rodillas sabias,
absorbo tu sal profunda
y tu néctar envolvente.
Y quedo en tus poros tendida
prendida de la aguja del reloj
que me da la señal del olvido
…y la palabra…
Llueven mis manos de mariposas,
recorren la muerte
poseída de cansancio…
…y busco en el remanso
en este inmenso lago
mi ojo cósmico
de espesa pureza.
Existe un grito
sin tiempo y sin espacio
mío tan solo…
habita el infinito
que no alcanza la frente
que no alcanza tu cuerpo ni el mío
ni el oxígeno
ni el vientre
ni la firma del mundo.
Magnitudes que aparecen en viajes
sordos y mudos,
paralíticos, inodoros, insípidos;
que podrían recorrer mi energía
sin la sombra húmeda
y la palma marchita
para escapar de tantas cosas
o más bien
para penetrar…
…penetrar…
en lo inamovible.

«Cantar platónico»

Hace falta tanta retórica
para acabar con estos abismos
cada vez más profundos,
más compactos y a la vez más fugaces.
Hace falta tanto cálculo abstracto
para encontrar las raíces en lo imprevisible,
en el surco deshabitado
de la mente alienante.
Caminando las cámaras de oxígeno
hasta preguntarse el porqué de tantas preguntas
y que falte el aire.
Divagando en esa cordura
más concentrada que nunca
encuentro las fronteras del sueño.
Me tiento de energía
y esa lucidez tan loca
llega a velocidad de la luz
fragmentando respuestas.
Abarcando el aura,
gimiendo el descontrol
fingiendo la marea,
y pesada atmósfera de calidez
que después… después de tanto luchar
se olvida.

«Espiar la vida»

Subiendo por la orilla
de esta mañana tan soleada
como el color de tus ojos
que reman en mis aguas perdidas.
Costean paisajes espinosos
de luna y miel
y muelles de dientes filosos,
y ceibos de labios rojos.
Se derriten las gotas
en nuestros pasillos amargos
de baldosas frías…
aún cuando es colchón la noche,
pero la tarde permanece en mi mano
y rasguño tus paredes de nylon,
trepo por esta telaraña.
Resistiendo al cielo celeste
vos seguís intacto
cerrando tus alas
cantando tus salmos.
Como anuncio de crepúsculo inamovible
se encuentran nuestras pupilas
alcanzando escalones
en eclipse de fuego
que se quiebra en hielo
cuando pasan las sombras.
Por un instante acariciamos el mundo
con nuestro brillito
que florece en los saltos
nuestros espectros
que se escapan en los abrazos
pero quedan latentes
en esa fuerza inválida,
en ese amor tendido,
en el polvo apantallado de nuestro pestañar
toda la verdad y la vida.

«…Del anochecer en la playa»

Una noche que se abre
para que el sueño despida al mar
y se llenen de espuma las pupilas
respirando arena.
Vaciando la nostalgia del aire
le cantamos al viento para que se duerma.
Porque entre esas ráfagas…
hay un horizonte que derrite a la luna.
Marcando las horas de nuestros cuerpos
que se iban enterrando
para escapar en ese faro clandestino de la noche.

«854-6582»

Esta caja que guarda la esperanza
y se abre en una alarma de silencio,
apuñala la ilusión que nos habla
de que siempre hay gente
…cerca o lejos…
El tubo sella el alma;
el disco es un suspiro
de esta cajita que recorre
la tierra que yo elijo.
Y cuando el cielo se oscurezca
yo gritaré en los cables.
Estaré esperando en este cuarto
y la cajita será mi amor dormido.
De esta vida enumerada…
Esta caja guarda sensaciones
que recorren estrellas
para buscar oídos.
Por caminos eléctricos
rejillas de sol retienen instantes,
de hombres – mujeres.
Desde acá siento ese mundo,
en la cajita,
espero abrirla para encontrarte.
Porque vos sos una parte del cielo
y las olas de mi viento pueden besarte.
Amarrada al tubo,
después lo cierro
y ese pasado queda…
…entre los árboles.
En el Universo.
Los satélites podrán entender los abrazos
y dejarlos en las casas todas las noches.
Y las ondas de tu cuerpo y el mío
que no alcanzan los números, ni los cables…,
…ni los pájaros para poder pasar nuestras ventanas.
Un día…las cajas pueden romperse
y las cifras morder el aire.
Los gritos cruzan la ciudad dormida,
despiertan a los muertos que no tienen a nadie.
Sabrán las montañas de revoluciones,
del llanto y la risa que se guardan las cajas.
Que estallen todas
y desborden los mares,
que se encuentren las manos
y me riegue tu sangre.
Porque siempre te estoy llamando
y la tierra nos llama
aunque no suene mi alarma…
…de socorro
y en ese alarido se quede mi esperanza
y con tanta exactitud pueda encontrarte
…981-6216…
Puede ser mentira este presente,
que yo esté pensando en esta casa
y vos bajo tu techo,
y que el sol ataje nuestras palabras…
…como pájaros volando…