Una noche que se abre
para que el sueño despida al mar
y se llenen de espuma las pupilas
respirando arena.
Vaciando la nostalgia del aire
le cantamos al viento para que se duerma.
Porque entre esas ráfagas…
hay un horizonte que derrite a la luna.
Marcando las horas de nuestros cuerpos
que se iban enterrando
para escapar en ese faro clandestino de la noche.
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