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«Hallando»

Qué infinito mundo
acalla por tus poros.
Qué interminable cauce de río
se precipita por tus ojos.
Qué fría niebla que acontece
sobre tu sombra, incluso.
Qué oscuro torrente en tus hombros,
qué mundo tenebroso y oprimido,
qué luz mágica revela tu presencia.
Desde afuera tu isla, qué oscura
de infinitos pozos entre toda esta gente divertida.
Cuando tus labios de mudos
son sangre de fruta muerta.
Qué apagón con tu silencio
en el medio de la selva.
¡Se trata de ser EXTROVERTIDA!
en la urbanidad, cuántas hojas secas.
Y cuánta sabia corriendo por tus venas.
Intelecto monstruoso que nadie recibe,
tanto artificio, tanta pocilga.

«Volcán pueblo»

Viendo las llamas
toco, mi piel en llagas
el frío de mi llanura.
Campo abierto, sublime de mi historia.
Y en llamas duerme la historia de mi pueblo.
Y puedo confundir mis gritos con su viejo letargo,
el del fuego bajo los castaños
por decirlo en poesía.
Sangre por hielo, cielo de robles,
donde blasfema la nobleza
y las tiernas escuadrillas
de ridícula estatuilla
confunden la pobreza.
Donde se achicharra mi marioneta
y se rompen los hilos del miedo.
«¿¡Patria!?» volvamos todos los ojos desconfiados
donde aplasta la rutina feudal.
¡En llamas la mentira progresista!,
puentes caminos sombras.
No existen tierras sino en posesiones
pero el mundo existe
y Patria es Pueblo
gritando en brasas,
en lucha, por campo abierto
duerme la historia.

«Silencio: Muerte oral»

Porqué callo cuando grita el silencio
en la agonía de mis pensamientos,
recién después saldrá mi voz a velar su entierro.
Saldrá desaforada trepando malezas,
apagando en la noche los últimos rayos
atrapados en la selva, grito inconsciente,
sólo imágenes vivas y oraciones muertas.
Una vez dijeron: Que tu voz elija los pensamientos.
Voz indecisa de mil lamentos,
o fluyen mares o todo es seco.
Qué hay del sobreviviente que está sembrando
días de riego y paraíso;
campos etéreos sobre inundados,
de tanta agua unos podridos,
de la sequía otros gastados.
Y la voz mueve las hierbas
que después van cosechando.
Crece y crece, aunque alguna vez se quiebre,
tramo a tramo.

«Escena de ayer y siempre»

Un nuevo camino
con baches, de mucho filo
donde sólo el adaptarse puede cantar ¡Victoria!
Donde yo me siento sola
entre mil arpas de molinos
que siguen girando, ciegos,
como andando en el camino.
Donde sola me doy cuerda,
pongo mi cuerpo en acción.
Voy también con el viento
un poco deshojada como hacia el destino
teniendo en parte consciente mi objetivo.
Y aparte de la escena, gran parte del encuentro,
trabajo, excitación.
Dónde están mi parque y su sol
mi paz y mi amor.
El arte está conmigo,
igualmente tengo frío.
Encuentro a la nena,
no está muy lejos de lo que yo era.
Y pese a todo se rompió la fantasía,
hace diez años atrás esta nena no existía.
Adelante el fuego interno,
no dejo de encontrarlo  si no me precipito.
Seguridad externa, en secretos
se vende por la Tierra.
Pero está la verdad,
aunque tiembla de frío,
siempre las palabras le prestan su abrigo.
Así soy yo, humanidad,
en estas noches apenas respiro,
busco una fiesta para estrenar
sepan que sin mentiras,
que en estas lágrimas de marzo
yo tengo escrito un himno.

«Chacho, como arena y oro»

Si vos sos una fuente de emoción para mí,
porqué  las palabras se van con tu corriente de río,
que endulzan mis salares,mares de torbellino;
y te llevás mi poesía como arena y lodo.
El mar se contamina
y ahí estás vos conmigo
y entonces tu fin empieza en mi infinito.
Porqué mis versos se persignan en tus ojos,
y el Neruda de mi alma se mantiene en su nido,
se resguarda del frío,
por la estúpida amenaza que señalen con el dedo,
por creer cursilería ir amando por las calles
y asumimos todo el odio a plena luz del día.
Y por eso es que la rima se pierde en tus besos.
Nuestro amor derrama sangre,
y están castrados mis brotes de tinta.
Mi lírica ternura con vos tan prohibida;
¿justamente de tus manos que me llenan de caricias?
A lo mejor vos conocés de esas palabras,
te las mandó un viento que escaló mis sueños,
rondó por mi inconsciente y encontró mis deseos;
secados en misterio,
sin tinta que los riegue.
Por eso fuiste vos extendiendo mi imperio,
empujando las letras a ras del suelo,
también inconscientemente, por el río…
me vas gestando en arena y oro.