Qué infinito mundo
acalla por tus poros.
Qué interminable cauce de río
se precipita por tus ojos.
Qué fría niebla que acontece
sobre tu sombra, incluso.
Qué oscuro torrente en tus hombros,
qué mundo tenebroso y oprimido,
qué luz mágica revela tu presencia.
Desde afuera tu isla, qué oscura
de infinitos pozos entre toda esta gente divertida.
Cuando tus labios de mudos
son sangre de fruta muerta.
Qué apagón con tu silencio
en el medio de la selva.
¡Se trata de ser EXTROVERTIDA!
en la urbanidad, cuántas hojas secas.
Y cuánta sabia corriendo por tus venas.
Intelecto monstruoso que nadie recibe,
tanto artificio, tanta pocilga.
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