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«Todo pasa por uno»

«Todo pasa por uno»

Si yo armara mi camino,
sin desviarme,
y sintiera mi objetivo
sin herirme en fantasía,
desterrar la indiferencia,
ni inventar el pesimismo,
ni sonreírle a la envidia.
Sentir en cada cosa
mi cuerpo en movimiento,
valorar el momento,
sin perderme en lo común,
todo es mágico,
está todo.
Y no sería nadie si yo no me tuviera.
Buscar…, y que el encuentro quede,
que no se pierda.
Poder sentir la playa
y así la vereda;
sola o mucha gente,
si uno se siente
todo es de seda.
Yo podría ver mis pies
ya no andando a la deriva.
Y mi mente a lo imprevisto.
Y mis manos amando.
Y mis ojos mirando, sin espiar…
Si yo supiera de todo esto,
de mi existencia
al verme transpirando,
y de lo que creo.
Podría distinguir,
sería todo claro;
cuánto hay de mentira,
y cuánto hay de real.
Y cuánto guarda el miedo
y no siento a los demás…
Podría llorar,
y podría acercarme a los que yo más quiero,
o a los que quiero amar.

“La vida de Juán”

Tu vida anochecida al alba,
embarazada de miedo,
el seno que te trajo al mundo
te dio la voz y pidió el silencio.
Viniste lleno de sol,
vida pura, brilla tu instinto;
tu vida es el girasol
que vio aquel brillo y se encandiló,
se incendió con su propio ardor
y no nace de sus cenizas,
queda marcada, muerta está
y el silencio la acaricia.
Sus hojas se han secado
pero el viento lleva semillas,
las deja en todo el mundo
y ahí está el destino.
Tu vida marchitó
cuando a la desnudez del instinto
la vistieron de vergüenza,
embarazada de miedo.
Tu vida muere de ocaso;
y de ella brota el silencio,
ese mismo con que te hicieron
desde el seno que te trajo al mundo.