Si yo armara mi camino,
sin desviarme,
y sintiera mi objetivo
sin herirme en fantasía,
desterrar la indiferencia,
ni inventar el pesimismo,
ni sonreírle a la envidia.
Sentir en cada cosa
mi cuerpo en movimiento,
valorar el momento,
sin perderme en lo común,
todo es mágico,
está todo.
Y no sería nadie si yo no me tuviera.
Buscar…, y que el encuentro quede,
que no se pierda.
Poder sentir la playa
y así la vereda;
sola o mucha gente,
si uno se siente
todo es de seda.
Yo podría ver mis pies
ya no andando a la deriva.
Y mi mente a lo imprevisto.
Y mis manos amando.
Y mis ojos mirando, sin espiar…
Si yo supiera de todo esto,
de mi existencia
al verme transpirando,
y de lo que creo.
Podría distinguir,
sería todo claro;
cuánto hay de mentira,
y cuánto hay de real.
Y cuánto guarda el miedo
y no siento a los demás…
Podría llorar,
y podría acercarme a los que yo más quiero,
o a los que quiero amar.
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