Tu vida anochecida al alba,
embarazada de miedo,
el seno que te trajo al mundo
te dio la voz y pidió el silencio.
Viniste lleno de sol,
vida pura, brilla tu instinto;
tu vida es el girasol
que vio aquel brillo y se encandiló,
se incendió con su propio ardor
y no nace de sus cenizas,
queda marcada, muerta está
y el silencio la acaricia.
Sus hojas se han secado
pero el viento lleva semillas,
las deja en todo el mundo
y ahí está el destino.
Tu vida marchitó
cuando a la desnudez del instinto
la vistieron de vergüenza,
embarazada de miedo.
Tu vida muere de ocaso;
y de ella brota el silencio,
ese mismo con que te hicieron
desde el seno que te trajo al mundo.
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