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Donde se quiebran los espacios
la lámina del sol borra mis pies,
el crepúsculo divide mis entrañas,
vuelvo a aparecer en las sillas de estación.
La danza cubre otra dimensión,
parálisis de viajes en un tiempo,
vidrios sorprendidos de retrato,
aire en movimiento de aproximación.
El abismo se acerca,
cicatrizan pedazos,
y una figura humana
se asemeja a la cama
que avecina el dolor.
Vuelve a aparecer el sueño
siempre en la misma danza.
El crepúsculo va sanando
de esperanza y compasión.
Optimismo, paciencia,
alegría, amor…