El juego existe interminable,
en un tiempo eterno
y en un ser eterno
que se reitera eternamente
en una quietud constante
de sorpresas.
En la confusión clara de la realidad
vibra un mismo ser
unido a las partículas de aire.
Este tiempo y este espacio
que no existen…,
esta sensación exprimida
de distancia inalcanzable
que vive en un sonido,
en un olor, en un sabor,
en una imagen;
y se encuentra en la visión,
en el oído, en el tacto,
en el gusto, en el olfato.
En una dimensión desconocida;
más allá del volumen y la forma
el juego crea la realidad.
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