por Valeria Kamenet | Ene 20, 2022 | Lírica Adolescencia
Si yo armara mi camino,
sin desviarme,
y sintiera mi objetivo
sin herirme en fantasía,
desterrar la indiferencia,
ni inventar el pesimismo,
ni sonreírle a la envidia.
Sentir en cada cosa
mi cuerpo en movimiento,
valorar el momento,
sin perderme en lo común,
todo es mágico,
está todo.
Y no sería nadie si yo no me tuviera.
Buscar…, y que el encuentro quede,
que no se pierda.
Poder sentir la playa
y así la vereda;
sola o mucha gente,
si uno se siente
todo es de seda.
Yo podría ver mis pies
ya no andando a la deriva.
Y mi mente a lo imprevisto.
Y mis manos amando.
Y mis ojos mirando, sin espiar…
Si yo supiera de todo esto,
de mi existencia
al verme transpirando,
y de lo que creo.
Podría distinguir,
sería todo claro;
cuánto hay de mentira,
y cuánto hay de real.
Y cuánto guarda el miedo
y no siento a los demás…
Podría llorar,
y podría acercarme a los que yo más quiero,
o a los que quiero amar.
por Valeria Kamenet | Ene 20, 2022 | Lírica Adolescencia
Ciudad severa, tan gris y tan bella.
Tan llena de nostalgia.
Lluviosa, aún soleada
y verde en una plaza.
Asfalto se figura.
Dibujo de Picasso,
todo un solo plano,
de negros nubarrones,
y mil jacarandás,
y largos vestidores.
Madres ensalzadas
y enormes chupetines.
Ciudad, escultura,
dura y vibrante.
Ciudad volcán,
enigmática en silencio,
y otra vez por explotar
en un grito rompe cielo,
en un fuego de palomas
para la libertad.
Y en una escarapela.
Ciudad…,pisada por sus huellas
que no tienen porqué pisar,
porque solo son dibujos
que ya no pueden curar.
En caras vacías
y manos arrugadas.
Ciudad de pelo largo,
que nació con la chaqueta
y de geta al mundo viejo.
Donde todo es en joda,
y ella tan nostálgica,
es una carcajada.
Es una niña que come chocolate
sin ensuciarse la cara.
Una luna en cuarto creciente
que acorta la vida.
Obra social, frente a mi frente;
que raro que parece
cuando todo termina.
Donde toda la pureza
es feria de mercado
y uno es un soldado,
y el pasto centinela.
Ciudad que respira río contaminado.
Ciudad feliz, al fin y al cabo.
Emerge en los recuerdos
Corrientes de mil corrientes
tangueras y cholulas.
Tardes diurnas, mediodías,
y tu gran filosofía
de libros o barbarie.
Y ahora en matecitos
pedís los mil perdones.
Ciudad gris, entre algodones
está tu fantasía.
por Valeria Kamenet | Ene 18, 2022 | Lírica Adolescencia
Dónde quedarán mis horas,
perdidas en la roca de lo insoportable.
Si pasan sin que las escuche el viento,
cuando emparedadas
se deshacen, barro cocido,
en tus ojos acuáticos
que abarcan tu imagen.
Sin el hoy de los cristales
y los días lluviosos,
porque pasan pegajosos
colmenas grises, ostras,
que carcomen el ocio
cuando pasan las horas.
Horas azuladas
que deslizan gente
por toboganes, rojo ladrillo.
Y pescan bagres,
agonizando en un perfil
en incienso tibio.
Y pescan novias nacaradas,
de punta en blanco
suave y albahaca,
noche serena,
muy perfumada.
Pintan estrellas en la solapa.
Sol amarillo.
Horas de fiesta, en anilina,
corren ansiosas.
Ensimismadas al rebenque
de un corsario y sin pudor
se aferran dulcemente a un bastidor.
Y cuentan segundos
de una estepa.
Durmiendo en un burdel,
en un casco con tachuelas.
Como crines al potrillo,
las horas a mi piel
sigilosas pierden ritmo.
Bajo otro cielo,
a otras costas.
Pulpa de manzana
mil veces compartida.
Como ondas sonoras
en lo profundo de un mar;
tragadas por ballenas.
Las horas aplastadas.
Laberinto de enero.
Entre todas las cosas
pasan orgullosas
por tus ojos de alfalfa,
pupila resentida.
Pasan las horas como si nada.
Buscan de cerca una primavera
y pescan bagres en una orilla.
Son lo más simple
y lo más difícil de encerrar en un convento.
Oro y lodo.
Barquitos de papel.
Qué hermosa sería la historieta,
si las horas no fueran opio,
y fueran siempre amanecer.
por Valeria Kamenet | Ene 18, 2022 | Lírica Adolescencia
Libertad…
Palabra que vuela en las mentes por un cielo azul,
que corre por el campo,
y se pierde en la atmósfera
y se esconde.
Es un hombre con los brazos extendidos
que corre buscando
hasta olvidarse en su odisea
de su hermoso objetivo.
Palabra celestial, si el mundo se detuviera
y mirara para adentro
te hallaría en un momento,
junto con la paz.
Pero el mundo corre
en su línea curva
y a algún lado creerá llegar
Como los hombres
que en su carrera
creen llenarse de su ideal.
Todo lo bello: literatura,
y lo sucio en lo real.
Leer y enriquecerse;
volar en un rosal
que flota entre algodones,
que está por explotar.
Libertad, cómo declaman.
Libertad está en nosotros,
y por eso no te encuentran;
¿de quién si no es de uno
es de quien más uno se aleja?
Nos fijamos en el otro.
Esposas en muñecas
tan sangrando están,
por esfuerzo de gustar,
de estar a la altura de una consigna social.
¿Quién decide? y ¿quién limita?
Si nadie da lugar a su sabio animal;
y actuar por respuestas;
hablan de afuera, por lo que escucharán
y hacen sin pensar.
Frívolo interés, competencia madura,
y te ensucian, libertad;
tanto te ensucian que ya sos de mentira,
y los hombres…, ya no te confían
el secreto de su andar,
por rieles movedizos
de inercia espiritual.
Libertad superficial,
como el hombre,
porque sos de carne y hueso.
Angustiante búsqueda.
Libertad esclavizada,
también quiere escapar
de su ángel de la guarda, la traba
de miedos y vergüenzas,
por mirar a los demás.
El miedo impide, no anula
Libre libertad que no tiene horizonte,
y no anda por la tierra.
Libertad es decisión,
aunque a veces sin voluntad.
también hay libertad.
Y si algún día se encierran
las ganas siempre están.
Libertad… es el hombre sin cemento,
y sin molde a encajar,
y sin ejemplo, para copiar.
por Valeria Kamenet | Ene 18, 2022 | Lírica Adolescencia
La danza es uno mismo
volando a mucha altura.
Ella lucha contra el viento Es un grito hacia la vida
que muerde sentimientos.
La danza motiva para ir creciendo.
Cuando va a puntillas
por la tierra plana
y le cuenta al cielo de su sabor y su olor
en contratiempos.
Ella abarca el espacio con su prepotencia
y pincha como el cactus
y es suave como el ceivo.
Estremece…
Es el alma que busca algún silbido
en tardes de verano,
en calles silenciadas,
y encuentra en el cuerpo un auge de palabras.
Cuerpo, medio de este mundo
por lucha y subsistencia.
Con él nos encontramos,
buscamos, sentimos,
y encontramos al otro.
La danza es en el cuerpo
sentir para el sentido.
Dulce para el gusto,
espuma en el tacto,
tinta en los ojos,
tierra dura para pies descalzos,
enigmática a lo externo.
Sos para ellos como reencarnación
en seres bien dotados,
pero vos estás en todo;
saumerio en el olfato;
energía para un músculo naciente
que hoistencia.
La danza es lucha,
es cuando uno se encuentra en unidad con carne y huesos.
En contra de lo inútil,
escape a lo mediocre.
Yo soy la escultura,
yo soy la escultora.
Danza, alucinada,
que quema y se derrite.
Llegás a lo más puro, a la felicidad,
porque en ella uno se encuentra
y encuentra a los demás.
Danzo y soy danza.
Me siento danza y me siento yo.
por Valeria Kamenet | Ene 18, 2022 | Lírica Adolescencia
Teatro, pureza y asombro.
Vida de escombros
fruta podrida,
pulpa madura y fingida
tapada por la cornisa de tecnología,
empresas vanguardistas.
El teatro es una empresa de ternura
decía Girodoux.
Vida material,
lo esencial quedó olvidado
en el asfalto.
La magia de un encuentro.
Todo lo que escribo.
Sueño profundo.
Pasión humana.
Todo quedó encerrado en los muros de nylon
flexibles del teatro,
con sus manos transformistas
cambió el tiempo y el espacio.
Sueño escondido
donde despierta un ser interior
tan sensato como el sueño,
el miedo y el deseo de explorar
y saber que eso ficticio
es también real
en el mundo en sentimiento,
es un descubrimiento
de uno y más allá,
de eso que rodea
de mi naturaleza.
Teatro, acto de amor
donde todo se eleva.
Donde no sólo es el sol,
donde todas las estrellas iluminan la Tierra.
El teatro no es fantasía,
es más verdad que la de todos los días.
Donde uno es, donde uno pide
busca y mira todas sus facciones,
todas sus fracciones.
Donde uno respira con todos sus pulmones,
y mira con los ojos más abiertos que nunca
las cosas de la vida.
Ver que todo es una cosa.
Y no hay verdad, y no hay mentira.
Es sabiduría.
Se mete muy profundo,
y uno escucha sus palabras,
y habla desde adentro.
El teatro cuenta historias,
es la historia de mi vida,
de todas las vidas.
Y aunque no lo haya vivido
está vivo en pensamiento,
uno siempre lleva adentro
algo hermoso y asesino.
Amo el teatro
porque me amo y amo la vida.
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