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Qué fue del sexo
teñido de moneda de plata,
que es tan transparente.
De esa piel
huyendo hacia la luz.
Qué fue de la vida
exprimida de huellas,
tan llana y abierta.
Dónde está el sexo en la calle
si la vida es siempre…
Cuál es la esquina de los ombligos
donde se detiene el sol.
Se ven los pistones de aire
que los comprimen,
y no se distinguen las miradas;
ya somos el asfalto
con estas piernas prensadas,
y con esos medidores
que destruyen el tiempo.
…Estos son los seres sin sexo
que viven más allá de las Hélades del mundo;
niegan la abertura del cielo
con sus monstruos de piedra.
La selva está teñida de metales,
la aurora es un tañer de monedas…
desde la torre…
Y allí donde un parto interrumpe en un grito,
todos traen sus pistones de aire,
para agarrar a la vida
y comprimir el camino.