por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
La primavera está con la democracia,
no quiere ocultar más.
Es sensata, nada es rosa;
ella siempre tan brillante
llegó gris a la ciudad.
El sol y la alegría no existen en las casas,
ella quiso hablarle a esta sociedad,
de gente pisoteada, mentes voladas;
tierra de soledad,
todos separados a mares de distancia.
Gracias primavera, hoy no viniste de luz y flores,
hoy todo de colores sería una careta;
y no siempre el brillo externo es un canto a la vida
cuando no hay un brillo interno
y el alma está vacía.
Primavera, arpista vieja,
tu música estremece,
transmite realidad.
Viste sangre en siete años
y tuviste que callar;
gritá fuerte, primavera,
y mirá hacia el más allá;
tu llegada oscura y fría lleva a reflexionar,
a los hombres sometidos que buscan libertad.
No es un canto, y no es la luz…
…Este es el llamado a la vida.
Primavera, te queremos más.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
Nace nuevamente el cielo cálido,
tras él una rama transparenta sus hojas.
Su savia penetra e hincha el aire.
El sol planta su fuego en la tierra mojada
de un otoño antes, frío.
El espacio fogoso se eleva con la gente
y llena los ojos de primavera.
Savia pensante que naces en las flores.
Tus flores literales que ahora festejan.
Naces en sus vientres
y te desarrollas dulcemente.
Primavera que llegas del espacio al mundo
en un cometa de luz y energía,
y propagas tu fuerza en los seres vivos
para encontrar positivo el camino de la vida.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
Mi pieza es una flor
que no se abre a la primera estrella,
la ventana es chica para mucho cielo;
pero ella tiene su cielo raso,
cielo verde, desteñido,
su azul quedó en el agua estancada sobre el suelo.
Te abrís a tu propia estrella de mimbre,
la circundan pájaros,
y la chala, hoja del choclo, campo sembrado,
campanitas, luz interna.
Ella vive, yo la amo.
Es feliz en primavera,
a la tarde está de escuela
cuando dejo el guardapolvo blanco.
Triste un domingo,
vagabunda, muy callejera..
Es un grito a la alegría,
al tiempo y a la vida.
Es correo de mis días,
tiene escrito lo que siento
en su espacio caliente,
mi pieza ya es humana,
tiene el alma de nosotras,
mi niñez está pegada en sus paredes.
Adolece conmigo,
amor y llanto,
crecimos juntas, yo la siento;
arcoíris en la mañana,
enjambre en el verano,
mariposa nocturna en las noches blancas.
Mi pieza es mi mundo en materia viva,
cal y ladrillo,
callada y parlanchina;
es mi ser en sus dibujos,
sus muñecos y sus libros,
camina, corre y vuela a mucha altura.
Yo la miro y me mira.
Mi pieza tiene historia,
es un delirio, el de mi propia vida;
las paredes son esponjas infiltradas de poesía.
Su sabia fluye del corcho blando.
Ella existe y respira, es arte,
es la pieza de mi cuerpo que registra la tibieza.
Yo la miro y me mira.
…Le pregunto: – ¿Qué pensás?
Me responde: – En nuestra vida.
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