por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
Esta noche tu sangre
será canto de murciélagos,
que volarán en círculo
entre los astros.
A esta hora de la noche
tu aurora de amor
quemará en el pasto como una fiera,
y con tu amor serás en el fondo del mar
quien guíe la tierra para ser volcán
y despierte olas de miel.
Ojos abiertos, pupila ausente,
brazos en cruz, miran estrellas,
que lloran de emoción,
y salpicando sal mojan la tierra.
A esta hora de la noche
tus pulmones hallarán el nido del viento,
y cuidarán que los murciélagos
dormidos en el cielo
no abran sus picos
y llueva vacío a tu cuerpo blanco,
neblina de la noche,
que corre por el valle
hasta tu galaxia de amor eterno.
Código de espacio, camino de amor
que llega a los astros más celestes.
El silencio aturde en la pampa fría,
cruza el espacio, y se derrite,
en el horizonte, donde el cielo quema,
y la violencia encuentra paz en su guerra,
rodando por la colina,
y amor en odio.
Donde mil ecos de tu lamento
por un segundo cortarán la vida,
y se convertirá en el lamento de la noche.
Esta noche tendrás amor,
y tu cuerpo caerá como un rayo
sobre la tierra mojada que te absorberá.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
Toco al mundo con mis manos,
me penetra y me despoja.
No quiero ser materia;
me siento hipnotizada por la piel de la serpiente,
y estoy entre mi piel y su sabia enredadera,
estéril, como mi sueño caldeado,
enceguecido por la sombra inoportuna de mis acciones.
Bosque húmedo y caliente,
ya no te encuentro;
una serpiente se enroscó en tu vientre
y comió tus nidos.
Me siento afuera.
Bosque caliente de mil fracciones,
ya no te cuestionan mis pájaros nocturnos.
Y estoy afuera, sólo siento mi periferia,
o estoy adentro, pero una parte no toco;
qué es eso tan profundo
de mí que está prohibido.
Quiero sentir mi sangre en lo más hondo,
pero los murciélagos me han mordido.
Ellos no vienen del bosque,
salen en arcadas del estómago de la serpiente,
y me vaciaron en el impenetrable.
Hay una parte que no conozco,
zona profunda de mi ser
que no se entibia cuando baja el sol
y traspasa mi cuerpo de alambrado.
Bosque infinito,
la serpiente va a llegar a masticarte el cielo.
Estoy externa, y tengo miedo
de perder el aire, el pensamiento,
la sensación del verano, la danza y el sueño.
Es que bailo con tus guirnaldas,
mundo anfibio, porcelana,
tan frío y decorado,
no quiero convertirme en algo más de tu pintura,
pero tu mover ondulante me cautiva y te persigo
en tu reptar continuo,
con tu aire venenoso.
Seguridad interna,
tristeza verdadera,
me llena tu delirio,
estéril, sin sentido.
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