El sol llega a mi tierra,
todo brilla, todo brilla…
Y los ojos de la gente
se desperezan, de angustia;
el sol renueva.
Roza la calle,
queda en la gente, dormido…
y así despierta.
Todo brilla, brilla.
El sol llega a las raíces de mi ciudad,
raíces de asfalto,
de árboles de otoño,
de amores estancados.
Raíces de sonrisas perdidas,
de cantos olvidados;
y nos impulsa a la vida.
Estremece el cielo
azul y caprichoso
se eleva…, se eleva…;
muerde ramas,
llora en los ojos de quien lo mira
y se estremece…, por la vida.
Ciudad sembrada
es la cosecha
del viento en la vereda
que gritaba,
y trajo la luz en sus hojas doradas,
de metal frío,
invierno tieso, melancolía.
La sabia se hincha en el aire,
circula por las venas
verdes de mi tierra.
Polvo amarillo, Jacarandá.
Aire azul, de primavera;
piel llena de lirios;
todo brilla, todo brilla
todos bailan en delirios
de sueños de pasiones
con nuevos soles en la cabeza,
con más fuerza.
El mundo gira alrededor del sol;
y el sol… está muy cerca de mi tierra.
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