por Valeria Kamenet | Sep 29, 2026 | Poesía y Prosa poética
Todo es absoluta alegría. Recompensa del aire, de la fuerza del sentir magnánimamente sin miedo alguno, del reinventarme cada vez, reconociendo cada vez más lo que me interesa realmente y me hace bien.
Acicalándome en el cielo y en la tierra, con todo mi ser emergiendo de luz; con mis joyas carnales y mi piel marítima, mis ojos juglarescos y mis palabras soleadas.
Es inmenso el poder que hay en las raíces sepultadas que alimentan la sintaxis del tiempo y el espacio en su pictórica noche mineral.
Es conmovedor este asilo del corazón, un río caudaloso y una pradera fértil; la amistad atesorada en la tierra, el trabajo como el agua removiendo la arena, y el amor como un relámpago desafiante de tormenta.
Todo continúa naciendo…una y otra vez, en las fronteras y en el centro de la vida.
por Valeria Kamenet | Jul 25, 2021 | Poesía y Prosa poética
Necesitamos concurrir al crematorio de nuestras almas,
para saber de dónde proviene el encierro.
Necesitamos conocer los nuevos muros
para romper una vez más estas viejas prisiones.
Mundo de sueños, brilla. Brilla siempre para mí.
Nací de un cigoto del deseo
y me alimento del torrente de tu luz.
Necesitamos concentrar la sangre en el fuego de un futuro suave,
la vorágine, sin embargo, devora antropófaga las sensaciones.
Necesitamos mirarnos, de verdad mirarnos
desde la humedad del alma…
Mundo de sueños, brilla. Brilla siempre para mí.
Nací de un cigoto del deseo,
sólo puedo alimentarme del torrente de tu luz.
Necesitamos más oxígeno.
Cancelemos este horizonte urbano que insiste en mantener los días
en la rueda infinita de la muerte.
Necesitamos el camino de regreso antes del amanecer.
Mundo de sueños, brilla. Brilla siempre para mí.
Nací de un cigoto del deseo,
necesito vivir prendida del torrente de tu luz.
por Valeria Kamenet | Jul 25, 2021 | Poesía y Prosa poética
Maravillas… andan descalzas por el cielo verde de esmeralda, de musgo, de hierbas. Pasa una esperanza abierta incendiando los ojos que abren los paisajes en el aletear de los párpados, pájaros húmedos de viento y poesía.
Soles nacientes enfurecen su tranquilo despertar de luz…, la aureola naranja se cubre de mariposas y estalla de risas y caricias voraces.
Suceden pasando los días de púrpuras y marrones, de rojos y celestes, de amarillos y blancos.
Una noche estrellada… de magia y puentes sanguíneos se vuelca entera en este presente seguro de formas y esperas.
Dulces presagios en un sembrado verde y espeso…
Ansiosas olas retornan de la orilla al horizonte… Mis manos acarician el aire… Del camino se alimenta el andar.
por Valeria Kamenet | Jul 25, 2021 | Poesía y Prosa poética
Todo es absoluta alegría. Recompensa del aire, de la fuerza del sentir magnánimamente sin miedo alguno, del reinventarme cada vez, reconociendo cada vez más lo que me interesa realmente y me hace bien.
Acicalándome en el cielo y en la tierra, con todo mi ser emergiendo de luz; con mis joyas carnales y mi piel marítima, mis ojos juglarescos y mis palabras soleadas.
Es inmenso el poder que hay en las raíces sepultadas que alimentan la sintaxis del tiempo y el espacio en su pictórica noche mineral.
Es conmovedor este asilo del corazón, un río caudaloso y una pradera fértil; la amistad atesorada en la tierra, el trabajo como el agua removiendo la arena, y el amor como un relámpago desafiante de tormenta.
Todo continúa naciendo…una y otra vez, en las fronteras y en el centro de la vida.
por Valeria Kamenet | May 5, 2021 | Poesía y Prosa poética
Todo avanza y la noche es eterna
¿Dónde estamos? ¿Dónde estoy?
Esta sociedad encapsulada y deshumanizante
que a paso de zapping
privilegia el artificio y las máquinas
va deteriorando las raíces humanas.
Nos obliga a encarcelar la emoción,
a despojarnos del contacto y la mirada
para que los agujeros refracten los cuerpos
en el látex y el metal,
a edificar esas corazas que transpiran fragilidad,
muletillas de la rigidez y la frivolidad.
¿Dónde estoy? ¿Dónde estamos?
Encierro del encierro, de la profundidad,
de la huella regresiva del alma.
Aire fracturado y quieto
horizonte amordazado.
Crece la sequía y no puede germinar la luz
estancada en el tedio y la indiferencia,
en el rito banal de un asfalto cotidiano.
Cielo emocional que en la desesperanza estalla.
¡Que salga! ¡Que salga!
Que se derrame el cauce
de la carne y los huesos,
de la lágrima creadora del amanecer,
renovadora del aire, anclada en el deseo.
Regresando a lo más primario.
¡Que salga! ¡Que estalle y salga!
A ver qué se puede hacer
sólo con el silencio, con la voz, el movimiento,
y una ternura blanda.
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