Siento el túnel de mis años,
piso una costa inmensa,
atrás quedó todo exacto
como un cuadro, un ritmo quieto,
como un abismo, como un mar muerto.
Sin barca que me lleve llegué a tocar la tierra,
ya cuando creí que se extraviaba la vida.
Pero, ¿dónde está el crepúsculo y la noche de estrellas?
¿solamente brillan al tocar la sal?
Este es el horizonte que del mar veía;
tampoco acá hay semillas para cosechar;
miro hacia adelante, aún hay horizonte,
horizonte muerto para llegar.
Mejor bajo los ojos,
mejor miro las hierbas que crecen este día.
…No hay estrellas, pero ellas crecen,
crecen rosas y sin espinas;
porque el sol sale, horizonte…, lejos;
pero el rayo llega,
el rayo incendia el campo,
ilumina la vida.
Y me quedo en la tierra dura,
ella calienta, llueve en mi cuerpo,
ella es mi lucha.
Siento el túnel de mis años.
Soñé con verdad dulce como las uvas.
Pero al caer la tarde de vez en cuando
tiro mis redes a ese mar muerto,
tiro mis redes porque todo llega,
y no hay nada más dulce que la sal del mar,
y ahí como ninguna yo miro estrellas…,
…pesco ilusiones.
Y vivo intensamente en un mar de locura,
porque piso tierra y quiero volar.
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