Yo llevaré…
a tu comarca una postal de verdad,
donde mi casa se convierta en un planeta
con aguas tropicales, rascacielos, rosedales
y la orilla del mar.
Avanzarás…
y cruzarás por un puente de papel,
donde halla flores dibujadas
como en aquellas paredes de tu infancia
donde las ventanas se fugaban con la noche,
y el olor de los jazmines y el ruido de los trenes
emanaban luz.
Yo lo soñé…
tuve un verano de ilusión familiar,
ven a hamacarte en mi balcón y verás
que las estrellas están cerca de la mesa,
allí donde la fruta se pierde en el mantel.
Después me contarás…
si tus puertos están pintados,
si alguna vez te amaron
y te enseñaron
que aunque no estés en un avión
existe siempre un vagón
donde se puede volar.
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