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Tu cuerpo chorreó por el camino…
lianas de sal y paraíso
mientras corrías hacia el sol.
Habrá algún velero de alas
que recoja tu naufragio…;
la quilla se hizo pedazos
en el mar de tus ojos.
Tu cuerpo de estío,
callado, se enredó en la noche,
construyó entre los álamos un barco
veloz como el cielo.
Y desde el sol lo viste llegar…,
entre las olas los pájaros
de fuego, se dispersaron…
para llevarse tus manos…