Recién encontré un muro
que me tragaba, sin que yo penetrara.
Un cielo muy abierto empujaba mis pulmones
gimiendo por ser aire.
Un rayo fulminaba mis tripas.
Ardían mis pies descalzos,
y se abría la mañana
dudosa de muerte
con aires temblorosos.
Recién calculé en el sol
las partículas de vida.
Pinté muchos caminos
que abrían celosías.
Divisé el paisaje en mis piernas hambrientas.
El aire no me ignora,
la música respira.
Soy viento, soy lucha;
voy tragando ladrillos
con un filo de bruja.
Cuelgo el otoño que me llama
en un salón de espejos.
Presiento la poesía que sale de mi vida.
Traspaso paredes,
soy pájaro y ventana.
Camino acechando,
camino corriendo.
Encuentro las plantas.
Cuando llega la noche
reconozco el espacio.
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