Ya viene caminando la noche
con sus ojos tensos.
Su mirada enceguece
insinuando espejos rotos
que falsean las formas.
Callada se acerca irresistible
con su rumbo incierto;
sin el polvo del sol
va desparramando virus
que cortan nitidez
con sus cabellos en sombra.
Envuelve de somníferos el aire
rajado de espanto quieto
que se acerca reptando
en su marfil de luna.
Llega la noche viscosa
con su impermeable de acero.
Silenciando puertas,
acechando, espiando los rincones.
Ya está llegando misteriosa la noche
con su danza macabra,
con su grito inmóvil,
siniestra de alimentos
en sus garras de cuervo.
Se acerca en sus pisadas,
agudizando su olfato de loba;
acaricia los huecos del día
con sus tentáculos de pieles y joyas.
Cabalgada de selva
se recorta la noche en la ventana.
Se acerca…, visceral,
sigilosa y alerta como una dama
en su trono de petróleo
y mugidos hirientes,
envolviendo superficies.
Con su chal de terciopelo
viene confundiendo objetos;
apacible y trágica
pasa por debajo de todas las cosas,
hamacando la tierra con sus besos de incendio.
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