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Hace falta tanta retórica
para acabar con estos abismos
cada vez más profundos,
más compactos y a la vez más fugaces.
Hace falta tanto cálculo abstracto
para encontrar las raíces en lo imprevisible,
en el surco deshabitado
de la mente alienante.
Caminando las cámaras de oxígeno
hasta preguntarse el porqué de tantas preguntas
y que falte el aire.
Divagando en esa cordura
más concentrada que nunca
encuentro las fronteras del sueño.
Me tiento de energía
y esa lucidez tan loca
llega a velocidad de la luz
fragmentando respuestas.
Abarcando el aura,
gimiendo el descontrol
fingiendo la marea,
y pesada atmósfera de calidez
que después… después de tanto luchar
se olvida.