Porqué callo cuando grita el silencio
en la agonía de mis pensamientos,
recién después saldrá mi voz a velar su entierro.
Saldrá desaforada trepando malezas,
apagando en la noche los últimos rayos
atrapados en la selva, grito inconsciente,
sólo imágenes vivas y oraciones muertas.
Una vez dijeron: Que tu voz elija los pensamientos.
Voz indecisa de mil lamentos,
o fluyen mares o todo es seco.
Qué hay del sobreviviente que está sembrando
días de riego y paraíso;
campos etéreos sobre inundados,
de tanta agua unos podridos,
de la sequía otros gastados.
Y la voz mueve las hierbas
que después van cosechando.
Crece y crece, aunque alguna vez se quiebre,
tramo a tramo.
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