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Una hermana que corre al monte,
y deja novelas en la frazada,
veranos de vereda,
juego imaginado,
y tantas peleas embalsamadas.
No es la noche que la lleva,
son mil lunas de mareas
cuando el agua tapa la playa.
Ella extiende los brazos
y despacito se aleja
para esta rambla
de ojos mutilados
donde el mar penetra
cuando apunta un ancla
pero poco queda.
Cuando una hermana va caminando
y sin ventanillas no alcanza,
y todos quedan atontados
mirando los rieles
que así aplastan.
Y deja historia
de carpa de familia,
fotos de pincel pasado,
estrellas cegadas, deberes,
meses incendiados,
locuras, terrazas,
siempre Velazco.
Acá hasta el árbol del balcón te espera,
olvidando…que vos soplaste
y el viento ahora te lleva
a nuevos soles
Mares de plata… no,
Mar del Plata;
después la rambla está salpicada,
la del río De la Plata.