No hay que confundir el valor,
de lo que se tiene y lo que se quiere.
Se siente más el hecho
cuando se desea,
cuando se vive en fantasía de lo que se espera.
De tanta mente afuera
quedó en ciclo podrido,
cuando llega el momento
se borra lo hermoso
en un pasado furtivo,
de espera ansiosa para lo vivido.
Y me doy cuenta que basta
con tener el problema,
que si todo llega como cascada,
de arriba y con fuerza,
no tenemos ni tiempo
de saber si buscamos.
Está para vivir
tener siempre la meta,
tener siempre la espera,
para sentir el impulso
y no perder la carrera.
Y con la felicidad que llega
no se compensa,
la energía gastada por ganas
o una vida imaginada.
Se ama si se desea,
que cuando se tiene,
se devora ansiosamente
sin dar crédito a la espera;
pero ya tan ciegamente
que no vemos la belleza.
Y después no nos alcanza,
nos devora la codicia,
y hartamos, en redundancia.
Y después prudentemente
ahorramos a otras nuevas,
damos crédito a la espera;
si al final se ama más
y es más hermoso el deseo,
que lo que creemos,
cuando lo tenemos.
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