por Valeria Kamenet | Ene 20, 2022 | Lírica Adolescencia
Esta vez fue poema.
Mi sentir hecho agua,
atrincherada la luna
y estrellas soldados
marchando apuntan;
lloran sus cráteres,
buscan espigas,
para ver su cuna
llena de vida.
Se llenan de odio,
regimiento de astros,
besan mis velas
que rebotan en las orillas.
Mi corona…
más literaria que guerrera.
Manantial de palabras.
Esta vez fue poema.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
Esta noche tu sangre
será canto de murciélagos,
que volarán en círculo
entre los astros.
A esta hora de la noche
tu aurora de amor
quemará en el pasto como una fiera,
y con tu amor serás en el fondo del mar
quien guíe la tierra para ser volcán
y despierte olas de miel.
Ojos abiertos, pupila ausente,
brazos en cruz, miran estrellas,
que lloran de emoción,
y salpicando sal mojan la tierra.
A esta hora de la noche
tus pulmones hallarán el nido del viento,
y cuidarán que los murciélagos
dormidos en el cielo
no abran sus picos
y llueva vacío a tu cuerpo blanco,
neblina de la noche,
que corre por el valle
hasta tu galaxia de amor eterno.
Código de espacio, camino de amor
que llega a los astros más celestes.
El silencio aturde en la pampa fría,
cruza el espacio, y se derrite,
en el horizonte, donde el cielo quema,
y la violencia encuentra paz en su guerra,
rodando por la colina,
y amor en odio.
Donde mil ecos de tu lamento
por un segundo cortarán la vida,
y se convertirá en el lamento de la noche.
Esta noche tendrás amor,
y tu cuerpo caerá como un rayo
sobre la tierra mojada que te absorberá.
por Valeria Kamenet | Ene 16, 2022 | Lírica Adolescencia
Una venganza de amor,
un martirio constante
me mantiene planeando,
trenzo odio en las tardes
y ni un grito de paz,
ni un latido de olvido
brilla en mis ojos, de amor,
de espacio y tiempo
que contados con los dedos
pasan cansados,
ya sin misterio
por mi balcón.
Miro a la gente,
no tengo paz;
quiero gritar y estoy tan quieta;
es que mi sangre golpea, mi amor,
pero mi piel se acostumbró al intervalo,
a la quietud del verano,
a los días largos.
Es que tengo amor
y en mis ojos no brilla olvido.
Hay castillos… llenos de vida,
hay pensamientos con movimiento;
pero el entierro es mi destino.
El pasado me acaricia.
Sigo sentada, miro las plantas.
Ya no hay amor, amor,
ahora es venganza.
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