Seleccionar página

«Primavera 1984»

La primavera está con la democracia,
no quiere ocultar más.
Es sensata, nada es rosa;
ella siempre tan brillante
llegó gris a la ciudad.
El sol y la alegría no existen en las casas,
ella quiso hablarle a esta sociedad,
de gente pisoteada, mentes voladas;
tierra de soledad,
todos separados a mares de distancia.
Gracias primavera, hoy no viniste de luz y flores,
hoy todo de colores sería una careta;
y no siempre el brillo externo es un canto a la vida
cuando no hay un brillo interno
y el alma está vacía.
Primavera, arpista vieja,
tu música estremece,
transmite realidad.
Viste sangre en siete años
y tuviste que callar;
gritá fuerte, primavera,
y mirá hacia el más allá;
tu llegada oscura y fría lleva a reflexionar,
a los hombres sometidos que buscan libertad.
No es un canto, y no es la luz…
…Este es el llamado a la vida.
Primavera, te queremos más.

“Parálisis”

Una venganza de amor,
un martirio constante
me mantiene planeando,
trenzo odio en las tardes
y ni un grito de paz,
ni un latido de olvido
brilla en mis ojos, de amor,
de espacio y tiempo
que contados con los dedos
pasan cansados,
ya sin misterio
por mi balcón.
Miro a la gente,
no tengo paz;
quiero gritar y estoy tan quieta;
es que mi sangre golpea, mi amor,
pero mi piel se acostumbró al intervalo,
a la quietud del verano,
a los días largos.
Es que tengo amor
y en mis ojos no brilla olvido.
Hay castillos… llenos de vida,
hay pensamientos con movimiento;
pero el entierro es mi destino.
El pasado me acaricia.
Sigo sentada, miro las plantas.
Ya no hay amor, amor,
ahora es venganza.