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“Vacío”

Estoy infinitamente sola,
como ese mar, barranca de los lobos,
donde ya no hay lobos, ni el viento canta.
Yo soy la que me alejo por el camino,
sin ganas, sin nada.
Perdí las horas, la voz, y al amigo que me dio la carne.
Tierra, finca callada, así estoy yo,
quebrada, golpeo inútilmente, en la barranca,
quieta y fuerte como el mar.
Y siento que me caigo;
mar lleno, espacio grande,
es tan triste tu huída,
¡no huyas!, los hombres te aman,
así dicen, se bañan en tu orilla.
Y extendida ahí me quedo,
muchas veces parlanchina.
Quedo sola, triste y vacía
en mi crepúsculo interno,
con lágrimas que no respiran.
Los hombres te aman,
te aman los hombres;
pero ellos pescan en tus orillas.
Y voy camino abajo,
y corro sin comida, sin sol, sin sensaciones,
por arenas movedizas
hasta mi entierro, inmensa finca.
Y escucho gritos: -¡Valeria, Valeria!-
– Acá estamos, te seguimos.-
Pero genes del amor no germinan en mi vida;
la gris materia apretó mi corazón.
El cielo y el viento en mí son razón;
ya no hay sentimientos, no tengo amor,
porque me veo siempre en mi espejo interno.
Te miro y no te veo,
estoy tapada por las aguas,
fondo oscuro, narcicismo.
Dónde quedó la fortuna
que pude quitar del mar,
allí donde hay silencio y explotan los hombres.
Estoy oscura, como el mar de aceituna,
de las barrancas de esa ciudad,
donde no hay lobos.
Por si estorban, por si gritan,
los matamos y ya está.

“Cielo en la explosión del mundo”

Lluvia amiga del sueño,
tarde tenebrosa, oscura;
crepúsculo intenso,
las estrellas se asustan.
Artista del cielo,
no pegues hoy la Luna;
cortala en pedacitos
que caiga con la espuma.
Pintá el cielo de negro
y no pongas brillantina,
los peces van a verlo
la noche se aproxima.
Dejá que el firmamento
sea espejo de mentiras,
de silencio, noches frías.
Las olas lo besan
y se manchan de pintura,
sienten el gusto ácido de la vida.
Cielo de mentira,
de oxígeno y censura…
…Éste es el último cielo,
verdadero, que demuestra la negrura.
En él no se respira,
el dibujante del cielo ha muerto,
ahora baila en las orillas
del mar que se evapora,
la sal se esfuma en tu amargura.
Último firmamento,
marcás el fin del mundo,
mundo tonto, mundo estrecho,
se abre al Universo tu aureola de atmósfera.
Cielo de muerte.
Mundo de espacio y tiempo;
tu tiempo fue la vida marcada por el ego,
tu tiempo fue en eventos,
hasta este cielo, que ya es la nada,
nada en la muerte,
por un invento…
del artista del poder y el tiempo.
(El hombre)