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Teatro, pureza y asombro.
Vida de escombros
fruta podrida,
pulpa madura y fingida
tapada por la cornisa de tecnología,
empresas vanguardistas.
El teatro es una empresa de ternura
decía Girodoux.
Vida material,
lo esencial quedó olvidado
en el asfalto.
La magia de un encuentro.
Todo lo que escribo.
Sueño profundo.
Pasión humana.
Todo quedó encerrado en los muros de nylon
flexibles del teatro,
con sus manos transformistas
cambió el tiempo y el espacio.
Sueño escondido
donde despierta un ser interior
tan sensato como el sueño,
el miedo y el deseo de explorar
y saber que eso ficticio
es también real
en el mundo en sentimiento,
es un descubrimiento
de uno y más allá,
de eso que rodea
de mi naturaleza.
Teatro, acto de amor
donde todo se eleva.
Donde no sólo es el sol,
donde todas las estrellas iluminan la Tierra.
El teatro no es fantasía,
es más verdad que la de todos los días.
Donde uno es, donde uno pide
busca y mira todas sus facciones,
todas sus fracciones.
Donde uno respira con todos sus pulmones,
y mira con los ojos más abiertos que nunca
las cosas de la vida.
Ver que todo es una cosa.
Y no hay verdad, y no hay mentira.
Es sabiduría.
Se mete muy profundo,
y uno escucha sus palabras,
y habla desde adentro.
El teatro cuenta historias,
es la historia de mi vida,
de todas las vidas.
Y aunque no lo haya vivido
está vivo en pensamiento,
uno siempre lleva adentro
algo hermoso y asesino.
Amo el teatro
porque me amo y amo la vida.